Viajes

Érase une vez en Eslovenia

Eslovenia Eslovenia

Sumergirse en los archivos ya un poco viejos. Y esos ficheros, ordenados por fechas, para que nos recuerden, así sutilmente, que el tiempo pasa. Rápido, demasiado rápido. Imposible que el corazón no se encoja. Ayer, me sorprendí hurgando en esos documentos un poco olvidados.Como si tuviera ganas de partir y desconectar, seguramente a causa del cansancio, o la noche que cayó demasiado rápido y el trabajo que no se acababa…Y me quedé maravillada, otra vez, ante todos esos clichés. Esos viajes que siempre se quedarán ahí, que forman parte de mi vida. De mi vida de antes de ser mamá, de mi vida un poco nómada, de mi vida de joven soltera experta en mudanzas.

Eslovenia by nightEslovenia por la noche

Un fin de semana en Eslovenia, un dulce paréntesis, quisimos escapar de nuestra rutina de expats en Bruselas para perdernos en esos magníficos y desconocidos paisajes de un pequeño país entre en Mediterráneo y los Alpes, tierra de contrastes. Verdes colinas y una bruma matinal que nos hacía brincar y alegrarnos como críos. Un país joven, independiente desde 1191 y de una belleza extrema.

Unas callejuelas preciosas y un magnífico casco antiguo en Ljubljana, pequeña capital que tiene todo de una grande y que, al mismo tiempo, ha sabido conservar todo su encanto y su aspecto pintoresco. Jóvenes felices paseándose, como vigilados por los Alpes en trasfondo y el castillo que se erige en lo alto del río Ljublianica. Y visitar también otras pequeñas ciudades como Cerkno o Trebija, ¡un city-trip inolvidable, un destino recomendable!

Y siempre esa magia de los recuerdos que toman el vuelo como bonitas mariposas…

¡Y si hay otros “Érase una vez…” ?

EsloveniaEslovenia

Freelance

Ductilidad y Flexibilidad

flexibilidad en el trabajoLevantarse a las 6 h para trabajar…

flexibilidad de los autónomos … y ver el día amanecer

Desde hace unos diez años se oye hablar, con cierta frecuencia de DUCTILIDAD y FLEXIBILIDAD.

Si mi memoria no me falla, empecé a oir hablar con asiduidad de estas nociones en Bruselas cuando trabajaba para la Unión Europea. En aquella época, 2005-2006, no paraban de aturrullarnos con esos conceptos. Era la moda de la política de Flexibilidad en el trabajo, conocida en argot UE como la FLEXIGURIDAD. Abro comillas “(…)las estrategias de modernización del mercado laboral deben tener en cuenta tanto las necesidades de los trabajadores como las de los empleadores. De este modo, el concepto de flexiguridad es un enfoque global que beneficia a la flexibilidad de los trabajadores que deben poder adaptarse a las evoluciones del mercado laboral y conseguir sus transiciones profesionales. Del mismo modo, debe favorecer la flexibilidad de las empresas y la organización del trabajo, con el fin de responder a las necesidades de los empleadores y mejorar la conciliación entre la vida profesional y la vida familiar […]” (Para más información podéis pinchar aquí). Cierto es, también, y como suele ser el caso para muchas directivas europas o simples propuestas, que estas “recomendaciones” no se aplican en los territorios nacionales.

En fin. Pero a mi eso de hablar de leyes y de directivas no me gusta. Además, no se me da bien. Lo que pretendo con eso es explicar que yo, personalmente (sí, ya sé, es una redundancia) no he sabido lo qu es DUCTILIDAD y FLEXIBILIDAD hasta que no me he hecho FREELANCE. ¡Pues sí!

Antes, y como la mayoría de trabajadores, hacía lo que me decían. Y en cuanto me lo decían me ponía ¡manos a la obra! Punto final. Mucho espacio a la negociación, no existía. No caigáis en el error de creer que trabajé para dictadores o para esclavistas, no, nada de eso. Cuando estaba en el sector privado, mis jefes eran más bien informales, simpáticos, jóvenes y cool como decimos ahora. Pero claro, las reglas del trabajo son reglas. Una especie de normas tácitas, de cosas que se hacen “así” porque son “así” desde años atrás. Y también porque hay leyes que respetar, horas de trabajo que realizar, etc. Pero creo que lo peor lo viví en la enseñanza (en Francia), donde todo está milimetrado y cronometrado. A tal hora esto, después lo otro, durante dos semanas toca este programa (“secuencia” se llama en argot de la enseñanza secundaria) y después una reunión a tal hora, tarde, muy tarde, si tu crío está enfermo, da igual porque lo que importa es firmar la hoja de presencia, si estás de baja por problemas de embarazo, te siguen llamando tres veces al día porque aún no han encontrado un sustituto, también les da igual y así podría seguir con un largo etcétera.

Decía, pues, que esta DUCTILIDAD y FLEXIBILIDAD sólo la he encontrado poniéndome de freelance (y como yo, mucha gente más). Me dí realmente cuenta de ello esta semana. Con el periodo de vacaciones escolares que vive el país (Francia) y, en consecuencia, de la nounou de la Princesita, estoy consiguiendo conciliar bastante bien mi vida familiar y mi vida profesional. Cierto es que estoy un poco cansada (y con algo de ojeras) pero puedo organizarme como quiero. A las 6h de la mañana me pongo a trabajar hasta que mi bebé se despierta (hacia las 9h) y a esta hora me dedico a ella: biberón, juegos, cosquillas, risas, juegos. Nos vestimos, hacemos las tareas de la casa. Después llega la hora de la comida. Y la siesta, momento en el que de nuevo me pongo a trabajar un poco. Jugamos de nuevo y merendamos. Y cuando el papá llega, toma el relevo (¡ChériGuiri es muy majo!) y yo puedo dedicar un par o tres horas más al trabajo. ¡Si eso no es FLEXIBILIDAD…! Además, esa ductilidad la encuentro igualmente en otros aspectos: comprar billetes de avión para un miércoles y no tener que esperar al gentío de un sábado, acabar más pronto un viernes y ponerme un rato un domingo a media tarde, llamar cuando quiero a mi familia y amigos.

En la vida necesitamos todo tipo de profesionales: carpinteros, abogados, panaderos, profesores, peluqueros, contables… Asalariados y autónomos. Pero si el conjunto de esos trabajadores tuviera acceso a más FLEXIBILIDAD seguramente las cosas irían mejor y seríamos todos un poco más felices.

Aprendizaje

Enseñar a escribir a sus propios hijos

familias multilingües: enseñar a escribir a los hijos

El viernes pasado os hablabla de todas esas cosas que no se hacer, todos esos bonitos DIY. Pero centrémonos ahora en las cosas que tendré que “saber hacer” con mi hija, pequeña trilingüe en construcción.

En este blog, hablamos a menudo de bilingüismo, de trilingüismo, de familias multiculturales y de vida en el extranjero. El último artículo versaba sobre el hecho de saber si un único padre puede transmitir dos lenguas al mismo tiempo. Y hoy, continuando un poco en el mismo sentido, me gustaría evocar la idea que criar a un niño bi-trilingüe significa que los padres deben implicarse bastante en la instrucción de los hijos. Me explico: vuestro hijo puede hablar alemán porque sois alemanes pero vivís en España, ¿quién entonces va a enseñarle a escribir este idioma? ¿Quién se ocupará de enseñarle la gramática y las faltas de ortografía a evitar?

En consecuencia, nosotros, padres de niños multilingües, tendremos que vestir el traje de maestro (es una imagen, ¡tranquilos!) y mostrar ese montón de reglas gramaticales a nuestros hijos. Porque algo es evidente: ¡hablar una lengua es importante pero saberla escribir, también! ¿Cómo lo vamos a hacer? ¿Seremos capaces?

Para abordar este tema, me parece importante distinguir entre el aspecto técnico y el aspecto afectivo.

Lo primero que seguramente nos vamos a plantear es saber si somos capaces o no de tomar ese papel de profesor. Porque, en el fondo, es un poco eso, como una escuela en casa. No se tratará de hacer un simple “seguimiento” de los trabajos realizados en clase, ni de unas “clases de refuerzo”. No, se tratará de enseñar todo, de la A a la Z. Empezar por abajo y acabar por arriba (o al revés, ya se verá…). Yo no hago la escuela en casa (además la Princesita tan solo tiene 17 meses), hay gente más experimentada en el asunto como Aurélie de Add fun and mix (blog en francés) o Laura de Desde Villa Kunterbunt (blog en español) pero es cierto que tendremos que dar la talla para enseñar las reglas de lectura y de escritura a nuestros hijos. Podemos comprar libros que nos guíen pero, sobre todo, nosotros también tendremos que escribir y leer correctamente. Y mejor aún si tenemos esa “chispa” que nos ayudará a transmitir con ganas e ilusión. ¿O no?

bilingüismo, enseñar a escribir a los hijos

En cuanto a lo que yo llamo el aspecto afectivo, entiendo que eso dependerá del caracter de cada uno. Si un padre o madre es más paciente tendrá más posibilidades de que su trabajo de “instructor” le salga bien, así como una persona que tiene interés por las lenguas lo hará más fácilmente que alguién más técnico (aquí, en casa de Les Mots de Marguerite los roles ya están bien repartidos!!)

Y bueno, algo también muy importante: el ¡T I E M P O! ¿Tendremos tiempo? Nosotros, familias apresuradas del siglo XXI que andamos todo el día corriendo entre trabajo, casa y otras ocupaciones? Para eso, todavía no he encontrado la receta míraculosa. Pero sí se que cuando se quiere, ese tiempo tan valioso se termina encontrando.

Y aquí os dejo por hoy, un primer esbozo de este denominador común de las familias multilingües que quería compartir con vosotros. Referente a los métodos utilizados, os cito dentro de un tiempo, cuando ya los hayamos puesto en marcha.

¿Ya tenéis experiencia en el asunto ? ¿Queréis compartir vuestras ideas con nosotros?

enseigner à écrire aux enfants trilingues

Inspiración

El DIY no es hereditario, ¡lástima!

vestidos DIYHoy es un gran día. Hoy, Les Mots de Marguerite, este pequeño tarro de caramelos variados, os hablará de ¡todas esas bonitas cosas que no sabe hacer! Porque esa es la verdad, hay muchas cositas muy cuquis que me gustaría saber hacer pero no… más vale ser sincera y decir que soy torpe! Y me dan ganas de llorar, y me escondo (¡en la cama, escondida bajo la almohada, de otra forma CheriGuiri pensará que se ha casado con una loca!)

vestido blanco bebémantita rosa bebé

Y lloro porque esas cositas cuquis hechas a mano, con amor y mucha paciencia me encantan. Lloro porque las ideas no me faltan. Pero lloro, sobre todo, porque la naturaleza es injusta: mi madre sabe hacer mil cosas y yo soy inútil! (hala, ya está, ya lo he dicho, ya no necesitaré pagarme una terapia). Desde que nací, me hace cositas (DIY decimos ahora -¡en inglés todo parece ser más importante!) y sigue haciéndomelas. Con sus 58 flores y sus uñas vestidas de rojo, me ha hecho vestidos, turbantes y diademas (vale, headband si preferís, ¡siempre el dichoso inglés que da más importancia a las cosas!), bolsitas y neceseres, guantes, bufandas y ponchos, pinta tulipas que serviran de lámparas, faldas de danza, llaveros de ganchillo, alas de mariposa para un espectáculo o trompas de elefante, cortinas y fundas para sillas y mil cosas más… Con el nacimiento de la Princesita, se ha puesto de nuevo manos a la obra. Y venga paquetitos que llegan a mi buzón. Y yo, no puedo hacer más que seguir admirando mientras asumo mi incapacidad. A veces se me pasa por la cabeza comprarme una máquina de coser, pero ¿sabría encenderla?

bufandas tricot DIY

Además de mi madre, también mi abuela y mi tía-abuela y mi tía y la prima de mi madre… ¿os dais cuenta? Estoy segura que hubo un fallo en los genes…

Ideas tengo muchas pero cuando llegan a la punta de los dedos, paff, ¡ahí que se quedan!

Y ya si os hablo de ChériGuiri, él es un manitas de primera. Si intento compararme a él, más vale que corra a esconderme en el baño. El sabe montaros una casa de A a Z, desmontaros un juguete y montarlo en un periquete, ver una máquina, entender el mecanismo interno y haceros el mismo. Un día, cuando éramos unos jovencitos enamorados, quise demostrar que yo podía. Teníamos que pintar una puerta. Una puerta lisa. Me presenté voluntaria. Me acuerdo aún del color, violeta. Me arremangué y lo hice, pero parece ser que no lo hice bien, que no sabía coger correctamente el rodillo. Pfff. No tardaron ni diez minutos en mandarme a otra cosa, bye bye Marga. Con besos, pero bye bye…

poncho bebé DIYO sea que nada, tenía que salir, tenía que contároslo. Y me voy, a la cocina, el único DIY que se me da bien, porque estaréis de acuerdo en que cocinar también es DIY, eso de “hecho por mi misma”, sobre todo porque (ya os habréis dado cuenta de ello) los robots no me gustan mucho!

bordar nombre bebé
Vivir en el extranjero

Bruselas la bonita

Bruselas la bonita

Siempre me acordaré del primer día en que la pisé. Contrariamente a todos los mitos, clichés y creencias, hacía bueno, muy bueno. Un sol resplandeciente, de esos que te calientan la cara y te envuelven el corazón. Una buena manera de empezar, de arrancar. Un buen presagio. Todo iba a ir bien. Y así fue.

Principios del verano de 2005. 26 años en el contador. Una experiencia ya llena en mudanzas. Era mi quinta. La mudanza de mi futuro profesional. Adiós la joven estudiante, bienvenida la joven trabajadora.

Bruselas la bonita. Bruselas y sus mezclas. Ciudad de contrastes. Ciudad europea por excelencia donde inmigrantes y expatriados forman un sólo ente. O puede que no. Ciudad de amistades, las verdaderas y las sinceras. Ciudad de adoquines y de rascacielos. Luces hasta muy tarde en las oficinas que destellan en las bolsas de basuras que decoran las aceras.

En Bruselas crecí y viví. Me reí y también lloré. Aprendí, visité, mucho. Y trabajé. En Bruselas jugué a ser mayor en los suntuosos edificios pero también fui esa cría curiosa y con ganas de descubrir, gozando de la vida. Dando brincos.

Bruselas en mi corazón.

Bruselas la bonita