Aprendizaje

Enseñar a escribir a sus propios hijos

familias multilingües: enseñar a escribir a los hijos

El viernes pasado os hablabla de todas esas cosas que no se hacer, todos esos bonitos DIY. Pero centrémonos ahora en las cosas que tendré que “saber hacer” con mi hija, pequeña trilingüe en construcción.

En este blog, hablamos a menudo de bilingüismo, de trilingüismo, de familias multiculturales y de vida en el extranjero. El último artículo versaba sobre el hecho de saber si un único padre puede transmitir dos lenguas al mismo tiempo. Y hoy, continuando un poco en el mismo sentido, me gustaría evocar la idea que criar a un niño bi-trilingüe significa que los padres deben implicarse bastante en la instrucción de los hijos. Me explico: vuestro hijo puede hablar alemán porque sois alemanes pero vivís en España, ¿quién entonces va a enseñarle a escribir este idioma? ¿Quién se ocupará de enseñarle la gramática y las faltas de ortografía a evitar?

En consecuencia, nosotros, padres de niños multilingües, tendremos que vestir el traje de maestro (es una imagen, ¡tranquilos!) y mostrar ese montón de reglas gramaticales a nuestros hijos. Porque algo es evidente: ¡hablar una lengua es importante pero saberla escribir, también! ¿Cómo lo vamos a hacer? ¿Seremos capaces?

Para abordar este tema, me parece importante distinguir entre el aspecto técnico y el aspecto afectivo.

Lo primero que seguramente nos vamos a plantear es saber si somos capaces o no de tomar ese papel de profesor. Porque, en el fondo, es un poco eso, como una escuela en casa. No se tratará de hacer un simple “seguimiento” de los trabajos realizados en clase, ni de unas “clases de refuerzo”. No, se tratará de enseñar todo, de la A a la Z. Empezar por abajo y acabar por arriba (o al revés, ya se verá…). Yo no hago la escuela en casa (además la Princesita tan solo tiene 17 meses), hay gente más experimentada en el asunto como Aurélie de Add fun and mix (blog en francés) o Laura de Desde Villa Kunterbunt (blog en español) pero es cierto que tendremos que dar la talla para enseñar las reglas de lectura y de escritura a nuestros hijos. Podemos comprar libros que nos guíen pero, sobre todo, nosotros también tendremos que escribir y leer correctamente. Y mejor aún si tenemos esa “chispa” que nos ayudará a transmitir con ganas e ilusión. ¿O no?

bilingüismo, enseñar a escribir a los hijos

En cuanto a lo que yo llamo el aspecto afectivo, entiendo que eso dependerá del caracter de cada uno. Si un padre o madre es más paciente tendrá más posibilidades de que su trabajo de “instructor” le salga bien, así como una persona que tiene interés por las lenguas lo hará más fácilmente que alguién más técnico (aquí, en casa de Les Mots de Marguerite los roles ya están bien repartidos!!)

Y bueno, algo también muy importante: el ¡T I E M P O! ¿Tendremos tiempo? Nosotros, familias apresuradas del siglo XXI que andamos todo el día corriendo entre trabajo, casa y otras ocupaciones? Para eso, todavía no he encontrado la receta míraculosa. Pero sí se que cuando se quiere, ese tiempo tan valioso se termina encontrando.

Y aquí os dejo por hoy, un primer esbozo de este denominador común de las familias multilingües que quería compartir con vosotros. Referente a los métodos utilizados, os cito dentro de un tiempo, cuando ya los hayamos puesto en marcha.

¿Ya tenéis experiencia en el asunto ? ¿Queréis compartir vuestras ideas con nosotros?

enseigner à écrire aux enfants trilingues

Inspiración

El DIY no es hereditario, ¡lástima!

vestidos DIYHoy es un gran día. Hoy, Les Mots de Marguerite, este pequeño tarro de caramelos variados, os hablará de ¡todas esas bonitas cosas que no sabe hacer! Porque esa es la verdad, hay muchas cositas muy cuquis que me gustaría saber hacer pero no… más vale ser sincera y decir que soy torpe! Y me dan ganas de llorar, y me escondo (¡en la cama, escondida bajo la almohada, de otra forma CheriGuiri pensará que se ha casado con una loca!)

vestido blanco bebémantita rosa bebé

Y lloro porque esas cositas cuquis hechas a mano, con amor y mucha paciencia me encantan. Lloro porque las ideas no me faltan. Pero lloro, sobre todo, porque la naturaleza es injusta: mi madre sabe hacer mil cosas y yo soy inútil! (hala, ya está, ya lo he dicho, ya no necesitaré pagarme una terapia). Desde que nací, me hace cositas (DIY decimos ahora -¡en inglés todo parece ser más importante!) y sigue haciéndomelas. Con sus 58 flores y sus uñas vestidas de rojo, me ha hecho vestidos, turbantes y diademas (vale, headband si preferís, ¡siempre el dichoso inglés que da más importancia a las cosas!), bolsitas y neceseres, guantes, bufandas y ponchos, pinta tulipas que serviran de lámparas, faldas de danza, llaveros de ganchillo, alas de mariposa para un espectáculo o trompas de elefante, cortinas y fundas para sillas y mil cosas más… Con el nacimiento de la Princesita, se ha puesto de nuevo manos a la obra. Y venga paquetitos que llegan a mi buzón. Y yo, no puedo hacer más que seguir admirando mientras asumo mi incapacidad. A veces se me pasa por la cabeza comprarme una máquina de coser, pero ¿sabría encenderla?

bufandas tricot DIY

Además de mi madre, también mi abuela y mi tía-abuela y mi tía y la prima de mi madre… ¿os dais cuenta? Estoy segura que hubo un fallo en los genes…

Ideas tengo muchas pero cuando llegan a la punta de los dedos, paff, ¡ahí que se quedan!

Y ya si os hablo de ChériGuiri, él es un manitas de primera. Si intento compararme a él, más vale que corra a esconderme en el baño. El sabe montaros una casa de A a Z, desmontaros un juguete y montarlo en un periquete, ver una máquina, entender el mecanismo interno y haceros el mismo. Un día, cuando éramos unos jovencitos enamorados, quise demostrar que yo podía. Teníamos que pintar una puerta. Una puerta lisa. Me presenté voluntaria. Me acuerdo aún del color, violeta. Me arremangué y lo hice, pero parece ser que no lo hice bien, que no sabía coger correctamente el rodillo. Pfff. No tardaron ni diez minutos en mandarme a otra cosa, bye bye Marga. Con besos, pero bye bye…

poncho bebé DIYO sea que nada, tenía que salir, tenía que contároslo. Y me voy, a la cocina, el único DIY que se me da bien, porque estaréis de acuerdo en que cocinar también es DIY, eso de “hecho por mi misma”, sobre todo porque (ya os habréis dado cuenta de ello) los robots no me gustan mucho!

bordar nombre bebé
Vivir en el extranjero

Bruselas la bonita

Bruselas la bonita

Siempre me acordaré del primer día en que la pisé. Contrariamente a todos los mitos, clichés y creencias, hacía bueno, muy bueno. Un sol resplandeciente, de esos que te calientan la cara y te envuelven el corazón. Una buena manera de empezar, de arrancar. Un buen presagio. Todo iba a ir bien. Y así fue.

Principios del verano de 2005. 26 años en el contador. Una experiencia ya llena en mudanzas. Era mi quinta. La mudanza de mi futuro profesional. Adiós la joven estudiante, bienvenida la joven trabajadora.

Bruselas la bonita. Bruselas y sus mezclas. Ciudad de contrastes. Ciudad europea por excelencia donde inmigrantes y expatriados forman un sólo ente. O puede que no. Ciudad de amistades, las verdaderas y las sinceras. Ciudad de adoquines y de rascacielos. Luces hasta muy tarde en las oficinas que destellan en las bolsas de basuras que decoran las aceras.

En Bruselas crecí y viví. Me reí y también lloré. Aprendí, visité, mucho. Y trabajé. En Bruselas jugué a ser mayor en los suntuosos edificios pero también fui esa cría curiosa y con ganas de descubrir, gozando de la vida. Dando brincos.

Bruselas en mi corazón.

Bruselas la bonita
Menorca

Ciutadella et Mahón: bonitas ciudades mediterráneas

18Utilizo a menudo el blanco y el azul para evocar Menorca pero, en realidad, los dos pueblos más grandes de la isla pueden presumir de otros bellos colores, un poco a imagen de algunas ciudades italianas.

Los dos pueblos más grandes de Menorca son Maó-Mahón al este de la isla y Ciutadella en la punta más occidental. Dos ciudades de más o menos 25 000 habitantes cada una, dos ciudades diferentes.

Ciutadella fue la capital de Menorca hasta mediados del siglo XVIII cuando Sir Richard Kane (gobernador británico de Menorca durante la dominación inglesa de la isla) dio la capital a Mahón. Es una ciudad eclesiástica y aristócrata, con su catedral y sede del obispado de Menorca desde 1795. En Ciutadella hay muchos y sontuosos palacetes y otras casas señoriales.

Mahón cuenta con el puerto natural más grande del Mediterráneo. Una bonita ciudad que, además y según algunas voces, daría nombre a la tan conocida salsa mahonesa. Parece ser que el duque de Richelieu, que en 1756 se hizo con la isla (periodo de dominación francesa) arrébatandola a los ingleses, habría tomado esta exquisita y sencilla salsa. También dicen que quizá fue una cortesana “mahonesa” qui le dio a probar esta salsa…

Sea como sea, yo siempre estoy encantada de decir que esta salsa es menorquina! Verdadero o falso, que más da!

Aprovechemos mejor para hacer un agradable paseo visual !

Maó – Mahón

Maó - Mahón en la isla de MenorcaMaó - Mahón en la isla de MenorcaMaó - Mahón en la isla de MenorcaMaó - Mahón en la isla de MenorcaMaó - Mahón en la isla de Menorca

 

Ciutadella

Ciutadella en MenorcaCiutadella en MenorcaCiutadella en MenorcaCiutadella en MenorcaCiutadella en MenorcaCiutadella en Menorca
Lifestyle

Dijimos que sí

Dijimos que sí es la frase que escribimos en la postal que mandamos a familia y amigos después de nuestra boda para darles las gracias por haberse acordado de nosotros. De eso ya hace tres años. Tres años de una boda llena de bonitos recuerdos!

Fue en enero de 2011 cuando empezamos a hablar de boda. El día elegido fue el sábado 13 de agosto (¡eso del 13 nos da igual!). Seis meses de preparativos. Porque a nosotros no nos gustan las bodas que se preparan con dos años de antelación, no va con nosotros. Quisimos una boda delicada y bonita pero más bien íntima. Soñábamos con casarnos en Menorca, sí, el mes de agosto, cuando hace más calor (¡pero eso nos daba, también, igual!), además poca gente se casa aquí en agosto, o sea que menos problemas con las fechas. Hacer una boda más convencional e invitar un centenar de personas habría sido demasiado complicado. La distancia y el viaje (temas recurrentes en este blog) se habrían convertido en un problema para algunos y como no queríamos que la lista de invitados se hiciera en función de las “posibilidades económicas”, decidimos que lo mejor sería hacer una boda en petit comité: padres, un testigo por parte de cada uno con sus parejas, hermanos y hermanas, y como soy hija única, la lista quedó en 12 personas, nosotros incluidos. Como los 12 apóstoles, excepto que fue una boda civil.

Todos los preparativos los hicimos a distancia! Evidentemente, tuvimos que pasar por el apreciado apartado del consulado y tuvimos que hacer cuarenta mil papeles. Mis padres, los únicos que residen todo el año en Menorca nos ayudaron muchisimo y yo hice un viaje en solitario de 4 días el mes de mayo para ultimar algunos detalles. También fui sola a comprar mi vestido de novia. Quería un vestido de novia pero corto. Como hacía poco tiempo que vivía en Nantes aun no tenía muchas amigas. El novio también quería vestir bien pero “cool”, sin corbata. Muy al estilo de ChériGuiri.

Las alianzas las compramos en Menorca. Me ocupé de ello durante mi viaje del mes de mayo. Fue divertido explicar a la dependienta de la joyería que el novio no venía conmigo. Muy amable, me dijo que podía sacar fotos e incluso escanear las alianzas… y así fue como las elegimos! A principios de agosto, cuando llegamos, volvimos para ajustarlas. Y una vez más nos reimos. Como no queríamos gravar ni nuestros nombres ni la fecha sino que preferíamos poner una frase, ChériGuiri, tan irónico él, dijo a la dependienta que “así podré reutilizarla en caso de necesidad!”

Antes de la boda y saliendo de casa, nos esperaba una grata y bonita sorpresa. Puesto que la calle estaba cerrada a la circulación por motivos diversos, el grupo de danzas folklóricas al que pertenezco nos estaba esperando para ofrecernos un bonito baile! Fue un momento muy emotivo ya que fue en un festival internacional de danza donde nos habíamos conocido y enamorado.

Después cogimos un 4×4 para dirigirnos a uno de los lugares más lindos de la isla, el faro de Cavalleria donde hicimos una muy bella sesión de fotos de la mano de D. Rotger, que a parte de fotógrafo también es mi tío.

Y, por fin, llegamos al lugar de nuestra boda. En un marco bucólico al este de la isla de Menorca, muy cerca de la puerta que simboliza la entrada del primer sol de España. Nos dijimos que sí en los jardines de un hotel rural, una antigua casa señorial transformada en hotel restaurante, con el mar de fondo.

Guardamos un magnífico recuerdo de esta bonita boda, una boda totalemente ajena al estrés, una boda completamente relax !

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