Lifestyle

A mi hija, y a todas las hijas de todas las madres

Princesita mía:

Todos los días es un nuevo despertar, todos los días me deslumbras con tu sonrisa rebosando de energía y tu mirada tan viva y tan llena de amor. Pienso en ti, todo el tiempo, de día y de noche. Te abrazo hasta en mis sueños y te acaricio durante horas. Yo te muestro cosas y tu me enseñas a ser mamá. Pasamos muchas horas juntas, cada instante contigo se convierte en un nuevo rayo de sol.

Me apetece decirte tantas cosas, explicarte tanto sobre la vida. Pero la vida se tiene que vivir, ya verás. Yo te alertaré, te abriré y te mostraré los caminos, nunca voy a cansarme de acompañarte, de tenderte la mano. Pero un día, abrirás tus alas y volarás:

Y como nunca se sabe lo que la vida nos depara…

Por eso quiero y deseo que vivas la vida, siempre, pase lo que pase. No quiero que dejes nunca la vida tendida de un hilo, sin tener nada que hacer. En ocasiones la vida te va a herir y te sentirás mal, muy mal y será duro, para mí también. Pero será en momentos así cuando voy a recordarte que tienes que levantarte, una y otra vez, tendrás que buscar la valentía y mirar hacia adelante. Siempre hacia adelante y con una gran sonrisa.

No te enfades con nadie, ni con nada, no merece la pena… te darás cuenta que después de haberte enfadado necesitarás encontrar como desenfadarte. Ya verás como los malos tragos pasan. Créeme.

Me gustaría que cada día pensaras en todos los momentos vividos, pasados y presentes, ya sean buenos o malos, de todo aprenderás.

Y si algún día el amor llega y te duele, míralo de frente y aprende a sentirlo de otra forma. Nunca pienses que el mundo se va acabar. Ya verás como tu corazón será capaz de transformar los pensamientos y los sentimientos para acostumbrarse poco a poco a ese dolor que, además, acabará convirtiéndose en simple recuerdo.

Porque yo quisiera, hija mía, que te ocurra lo que te ocurra, ¡siempre sigas adelante y camines con la cabeza bien alta!

Y sobre todo: ¡Siéntete bien! ¡Quiérete!

Te amo princesita,

Carta a mi hija

 

Margarida

Lifestyle

Palabrejas

Porque para poder pensar, precisamente pasas por período pintoresco; pintar por propios pasos, paraje posible poesía, palabras preciosas para pocas pinceladas.

Pintemos personas perfectamente poéticas, pensemos paréntesis plenamente participativos. Participantes porque planeta palidece, para paliar problemas periféricos pero principales.

Payaso, pentagrama, polca…pueblos plenos para pisar pantanos patetismo, para provocar pasajes púrpuras privilegiando puentes previsibles. Presumir prestigiando pozos políglotas, perpetuando perennidad personas pensantes, parlantes, para placeres privilegiados.

Pisotear prisiones penosas, prensar paredes privativas personales para poder pasear, plazas poderosas.

Petunias, pensamientos…plantas plasmando potencial preciosidad.

Palabrejas