Freelance

1 año de prosperidad freelance

première année auto-entrepreneur

Fue en enero de 2014 cuando hice clic en la casilla que me otorgaría un número de SIRET (de autónomo). Un acto sencillo, fácil. Y sin embargo, un acto muy meditado y preparado desde septiembre de 2013. La decisión de lanzarme como freelance la tomé, realmente, durante mi baja cuando estaba embarazada. Una decisión tomada a dos, siempre con el apoyo de ChériGuiri.

Hoy puedo decir que celebro mi cumpleaños de freelance, mi primer aniversario de auto-entrepreneuse. Y me siento contenta y orgullosa.

Sé que hay mucha gente que se plantea trabajar por cuenta propia, como se suele decir. Gente que se interroga, gente que quiere pero no se atreve. Pues sepan que si hay gente que necesita ánimos y un empujoncito, yo estoy aquí para ello. Quiero deciros que estamos contentos de la decisión tomada hace unos dos años y también del camino recorrido desde hace 1 año.

No, no siempre es fácil. Sí, hay momentos de duda. Evidentemente, yo también me interrogué sobre la capacidad financiera para asumir este riesgo. Pero el resultado es positivo. Aquí nos sentimos más felices y venturosos. Nos sentimos más nosotros-mismos. Hablo en plural puesto que considero mi aventura como una aventura que incumbe a la familia entera. Sin él, yo no habría podido hacerlo: ni económicamente ni moralmente. Aunque yo soy de caracter fuerte e independiente y que adoro confrontarme a nuevos retos, siempre tengo miedo de llegar a un abismo financiero. Pero él está ahí para recordarme que la vida es mucho más que dinero y que se puede vivir más feliz con 100 € de menos. Pero hoy, 1 año después de haberle dado al clic, puedo decir que el negocio empieza a ser rentable, y eso desde hace unos mesecitos. Aun VOY con cuidado, sí, pero la caja empieza a llenarse. Como pequeñas gotitas para llenar un gran océano.

Mi felicidad no puedo ni describirla. Ahora me levanto todas las mañanas con alegria y jovialidad. A veces, incluso, me gustaría que los días tuvieran más de 24 HORAS para seguir trabajando en mis proyectos y para poner en marcha muchos otros. HORAS que paso dando salida a mi creatividad, HORAS escribiendo, traduciendo, comunicando, trasteando fotos.

Es en 2015 que puedo decir que sí, soy T R A D U C T O R A y R E D A C T O R A y que trabajo mucho para el mundo W E B. Que tengo clientes, proyectos que me entusiasman y que sé que muchos otros están por llegar.

1 año de felicidad, simplemente. 1 año de dulzura profesional. 1 año de sueños realizados y otros por realizar. 1 año ya… y muchos otros por llegar.

Freelance

La tenacidad del ballet y los freelance

tenacidad de un freelanceser tenaz para ser freelance

No os equivoquéis, no creáis que os cuento todo sobre mí. Soy algo púdica, ya sea de manera consciente o no. Pero aunque no os cuente mi vida privada, sé que el pincel que utilizo deja entrever, a veces, algunos aspectos más personales. Mientras pensaba en todo eso, me dí cuenta de que nunca os había hablado de mi amor por la danza clásica.

A los cinco años empecé a tomar clases de ballet con una profesora suramericana que vivía en mi isla. A los cinco años ya tenía mis medias-puntas, mis maillots y una cabellera bien espesa que mi madre adoraba peinar para atrás para recogérmela en un bonito moño.Algunas muecas para defenderme de ese peine que tiraba con ganas sobre mis rizos. La profesora, un poco seca y severa, nos abandonó al cabo de un año. Como hace unos treinta años no era fácil encontrar en la isla clases de ballet, me decanté por la gimnasia rítmica. Desde los 6 años hasta los 16, parte de mi vida giró entorno a este deporte. Muchas horas de entrenamiento. Aunque no sea a nivel profesional, en este deporte siempre están omnipresentes las nociones de tenacidad, perseverancia y el querer estirar la pierna más lejos aún. Para nosotras era importante ser las mejores frente a nuestras contrincantes regionales. Pasamos muchas, muchísimas horas estirando los músculos, horas con el moño puesto. Me encantaba este deporte y me sigue encantando. Con la cinta, con la cuerda o con el aro. Hacerse con cada unos de estos instrumentos hasta conseguir que bailen al ritmo de nuestro cuerpo.

Amar la danza clásica u otros deportes como la gimnasia rítmica significa pues, ser tenaz, tener confianza en uno mismo, no tener miedo al dolor ni a las agujetas, saber que los pies te van a doler, tener fuerza de voluntad, ser capaz de repetir mil veces los mismos movimientos hasta conseguir un resultado final simplemente perfecto y exacto. Ser capaz, también, de presentarse sola en el tatami, delante de un jurado que no suele sonreir demasiado y dar lo mejor de uno mismo con mucha seriedad y una pequeña sonrisita.

Tenacidad, perseverancia, horas de entrenamiento, no tener miedo a presentarse sóla… son palabras y expresiones que me recuerdan, también, mi vida de freelance. Rasgos y factores capitales para tener éxito en esa aventura profesional en solitario:

– Trabajo sola pero no pasa nada, me entreno a diario para dar lo mejor de mi misma.
– Tenacidad, obstinación, terquedad… y otros tanto sinónimos para mostrar que necesitamos de todo eso para arrancar la aventura pero también para continuarla. No tirar la toalla.
– No cansarse de entrenar y de entrenar, y de ensayar también porque solamente así, seremos capaces de producir nuestros mejores resultados tanto en calidad como en ganancias.
– La cinta, la cuerda o el aro, tantos instrumentos como clientes distintos con los que trabajaremos a lo largo de nuestra carrera, aprendiendo a comprenderlos.

En fin, me gusta imaginar una vida de freelance como una bonita prestación de danza clásica que desprende ligereza y gracia pero que esconde el trabajo hecho con obstinación y, sobre todo, con mucha mucha pasión. Porque sin pasión, ¡no quedarían bailarines para el vals de los freelances!

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Lugar juicioso y razonable de las redes sociales

Lugar de las redes sociales

Estas últimas semanas, muy ocupada con mi trabajo, gran suerte me diréis, cierto, digo yo, me he planteado varias veces, entre traducción y redacción, cuál es el lugar de las redes sociales en mi vida, en la vida de los demás y la vida a secas.

Estoy presente en varias redes sociales, esperad a ver… que las cuente: 1, 2, 3…6. Sí, es eso, tengo 6 perfiles en redes diferentes. Perfil, he aquí un término que ha encontrado una nueva acepción en los últimos años. A veces, me pregunto sobre la autenticidad de estos perfiles. Bueno, no sobre la autenticidad de los míos, que yo soy sincera,… Pero, ¿y los demás? Una pregunta más a la que no he encontrado aun respuesta. Después, viene también el tema muy importante del tiempo que dedicamos a estos perfiles sociales.

Y es precisamente este aspecto que me mordisquea desde hace unas semanas. Como ya os he dicho, he estado ocupada trabajando y, por consiguiente, he tenido menos tiempo para las redes sociales. Y para el blog, vamos, ya habréis visto que mi ritmo de publicación ha bajado un poco. En fin, lo que ha pasado es que he sentido que me ahogaba en medio de este gran mar que es el conjunto de redes sociales. Abría uno de mis perfiles, Hellocoton, y venga artículos en lista de espera para ser leídos; amigos de mi perfil personal de Facebook que a veces explican cosas interesantes; fans de mi página facebook profesional que comparten artículos importantes; informaciones igualmente útiles e incluso ofertas de trabajo que desfilan a toda velocidad en Twitter; preciosas imágenes en Pinterest, un perfil que no abro muy a menudo puesto que es una verdadera caverna de Alibaba, perfecta para una noche en solitario puesto que puede quitar mucho tiempo; Google + que quizá me ayude para el posicionamiento, por lo que no puedo dejarlo completamente apartado; e Instagram, la red social que últimamente me deja perpleja porque tengo la impresión que hay gente que se pasa el día sacando fotos y publicándolas, mientras que yo me lo miro un poco cuando paro para comer y otro poco por la noche.

¿Estamos pues perdiendo el verdadero sentido de la vida a causa de todas esas redes sociales?

Ya sabéis que a mi me gusta vivir al día. Me gustan las redes sociales, no estoy para nada en contra. Es más, también forman parte de mi trabajo. Pero un día empecé a sentir una especie de frustración porque no tenía tiempo de contestar a los comentarios de mis lectores “puntualmente”, porque veía pasar artículos y otras informaciones interesantes pero no tenía tiempo de comentarlas y leerlas tranquilamente, etc. Y este sentimiento de frustración lo he guardado durante todo este periodo de bastante trabajo. Cuando me dí cuenta de esta “frustración” (bueno, tampoco creáis que estoy para ir a una terapia) porque no conseguía cumplir con mi deber frente a las redes sociales, supe que tenía que replantearme todo eso.

Y aquí me tenéis, hablando de todo esto. Porque muchas veces me gustaría saber cómo hace la gente, cómo lo hacen para tener una vida, es decir, un trabajo, una casa, puede que niños, familia, la compra que hacer, un montón de ropa para planchar (sí, sí, la vida puede ser así de glamourosa), papeles que rellenar, platos también para llenar y una larga lista que, después de todo, es LA VIDA, la verdadera, la vida a secas!

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