Lifestyle

En tierra firme

Hay esos momentos en que “todo” se convierte en “demasiado”, en que el vaso se derrama y uno se dice que es imposible llegar a ese “todo”. Hay momentos en que el tren va tan rápido que sientes que es imposible ver lo que se trama tras la ventana. Y sientes vértigo.

Y luego llega el momento del descanso, el momento para tomarse tiempo, un momento a veces obligado, un tiempo para decirse que sí, que tienes derecho a tomarte unas vacaciones, aunque sean vacaciones de freelance. Y te dices, da igual si no respondes a un email, ¡da igual! Y luego, como el tiempo hace bien las cosas, uno toma distancia y se re-acostumbra a los caprichos de la vida cotidiana.

En tierra firme

Y llega el sol, que calienta nuestros corazones, las actividades de verano siguen su curso, los calores también, los granitos de arena, el agua salada y la música festiva. Y uno se siente bien.

Y me olvido del teclado, de esta vida de teclado. A pesar de “todo”, me olvido de “todo”, borro esta vida virtual que, tal vez, ni siquiera sea virtual, porque roza la frontera.

Y vivo, como, leo, trabajo, hago cosquillas, me cuestiono, beso, me canso, me levanto, pienso, trabajo, hablo, escribo, llamo, hago la compra, cocino, limpio, plancho. Vivo.

Y las palabras permanecen allí, ancladas en mi cabeza. Quizá estén esperando a ser liberadas, soltadas, no lo sé. ¿Soltadas para quién? ¿Por qué ? ¿Para qué? Observo a mi alrededor, y me quedo sin respuesta.

En tierra firme En tierra firme

Los días pasan y las semanas también. Y me digo a mí misma que, al final, estoy bien aquí, en tierra firme, cuidando de las necesidades más básicas, cuidando de mi vida cotidiana, de la suya también.

Las semanas pasan y las palabras no desaparecen. Valsan en soledad en un rincón del hemisferio. Les digo hola, en un tête-à-tête conmigo, y les hago promesas que no sé si podré cumplir. Pero sonrío. Mientras tanto, la tortilla de patatas ya está terminada, los rubiols están en el horno, cuelgo un nuevo cuadro, y allí, como telón de fondo, algo no muy bonito está pasando en mi país. En mi otro.

En tierra firme

Una vuelta en tierra firme bienvenida, un cursor que recoloca las prioridades, un resorte que nos aferra a la vida, un diálogo con las palabras más íntimas antes que las otras, las más visibles, resurjan.

Fue el olvido de la vida de teclado. Un paréntesis encantado.

Lifestyle

¡Oficiar una boda en Menorca!

¡Se les veía guapos, se les veía felices! ¡Una velada magnífica, de esas que deben guardarse en el lugar de los recuerdos maravillosos!

Todo empezó hace más o menos un año. Todo empezó con un e-mail. Una bonita carta que encontré un día en la bandeja de entrada del blog. Alguien que estaba tocando a la puerta de Les mots de Marguerite y así, sin más, una sonrisa infinita se dibujó en mi rostro. A eso se le llama las sorpresas de la vida. Las sorpresas bonitas.

Oficiar una boda en MenorcaOficiar una boda en MenorcaOficiar una boda en Menorca

Ella deseaba casarse. Él también. Querían casarse. Se pusieron a buscar un lugar único, un lugar mágico. Y de repente, un día, hurgando en el cofre de los tesoros que resulta ser Internet, dieron con Menorca, conmigo, con mi artículo, con nuestra boda, mis palabras. Y se produjo esa conexión evidente, el feeling se instaló.

Meses hablando vía nuestros teclados respectivos. Mensajes amables, fluidos, simpáticos. Cartas que se convirtieron en un bálsamo lleno de purpurina, de esos que crean sonrisas.

Purpurina y lentejuelas vestidas de sencillez. Y me gustó. Mucho.

Y llegué ahí, con el sol poniéndose, la isla de la tranquilidad y el mar como telón de fondo. Abrazarse, presentarse, conocerse y sentirse muy bien acogida.

Les dijo, “ahí está la… la… casamentera” y sonreímos, sonrieron, su familia, sus invitados, sus testigos. La que oficiaba la boda era yo, los increíbles novios, ellos. Dulces, atentos, papá y mamá de tres perlas preciosas. Y se dijeron Sí, se dijeron OUI con las lágrimas en los ojos y mariposillas en mi estómago. Unos instantes increíbles, con la magia operando.

Gente que sin conocerte confía en ti. ¿Y si la vida siempre fuera así? ¡Simplicidad y felicidad!

Porque el mes de julio pasado viví una experiencia increíble y ellos también. Este mes de julio, añadí otra referencia más a mi historial: oficiar la boda de unas bellísimas personas. Una boda en dos idiomas, en catalán y en francés, una boda en Menorca, una ceremonia totalmente personalizada!

¡Se les veía guapos, se les veía felices!

Menorca

Al otro lado del espejo: exposición de fotos de B. Vinceneux (Nantes y Menorca)

Una vez más, el fotógrafo francés, Bernard Vinceneux, ha escogido Menorca como punto de partida para una exposición de fotos. Y no es de extrañar puesto que Vinceneux pasa largas temporadas en nuestra isla. Su vida transcurre entre la ciudad de Nantes y Es Castell donde frecuenta el club de fotos Reverl’art.

No es la primera vez que el fotógrafo de Nantes escoge Menorca como centro de su exposición. En 2016, ya colgó la exposición “Minorque, au fil de l’eau”, en realidad esto fue el punto de partida de la exposición actual “Al otro lado del espejo” (cuyo título original es Au-delà du miroir)

Vinceneux, el fotógrafo

Empezó muy joven con la fotografía analógica y desde hace unos diez años la vida hizo que retomara su pasión por las fotos con una cámara digital. Desde entonces, no deja de participar en los encuentros de los clubs de fotos de sus dos lugares en el mundo preferidos: Nantes y Menorca.

Menorca: unión perfecta entre el mar y la fotografía

Para Vinceneux, Menorca ha resultado ser el lugar ideal donde unir sus dos grandes pasiones: la foto, una afición de adulto y nadar con gafas y tubo de buceo y aletas, algo que le encantaba hacer de pequeño en su Francia natal.

Exposición de fotos sobre Menorca en Nantes: Bernard Vinceneux Exposición de fotos sobre Menorca en Nantes: Bernard Vinceneux

Al otro lado del espejo: Menorca

Vinceneux toma las fotos con su cámara metida en una carcasa hermética. Como él mismo dice, le encanta discurrir sobre este espacio de transición que existe entre el agua y el aire lo que le permite ver las cosas desde una perspectiva bastante particular. Así, entre mar y cielo, entre agua y aire, con las gafas puestas, contempla la vida que hay en la superficie pero también todo aquello que ocurre bajo el mar.

Es una sensación de entre dos con la que le gusta experimentar, entre azar y técnica. El resultado son unas imágenes a veces distorsionadas por las gotas de agua. Algo así como en Alicia en el país de las maravillas… y su espejo.

Actualmente, la exposición está en Nantes, en la mediateca Floresca Guépin.
 Pero después del verano, del 8 al 30 de septiembre, la exposición “Al otro lado del espejo” viajará hasta Menorca (lugar donde empezó todo) en la Sala Xec Coll, carrer des Seminari, Ciutadella.

Las fotos que ilustran el artículo son de Bernard Vinceneux y también se pueden encontrar en su página Facebook.

Menorca

Festes de Sant Joan a Ciutadella, Menorca

Com un cavall de poesia
que volta engalanat
amb flocs, estel i colors
i fa viure amb gelosia
l’esclató que el poble tot un any ha guardat.
Se’m fa un nus i no puc respirar,
Sant Joan ha arribat,
els pensaments comencen a volar
repassant els records guardats,
la nostàlgia em fa emocionar.

Em diuen a cau d’orella que un aire de festa es respira a Ciutadella, un aire vell que es renova cada any i que mostra al món sencer el més antic dels seus ballets.

cavall sant joan ciutadella

He sortit al carrer,
al carrer de Santa Clara
els més petits van amunt i avall,
sent un fabiol que sona
les llàgrimes em rellisquen per la cara.
El sol d’estiu és molt amunt,
alt com els bots dels cavalls
i esponerós com els seus vestits negres
ja tot està a punt,
l’amo, què no entres?

Com una dansa ancestral que ha anat arrelant a la part de ponent d’aquesta illa del Mediterrani que tan bé sap mostrar la seva bellesa terres enllà.

I és que el ballet de Sant Joan no manca de cap protagonista.
La somereta ens obre el camí
i la bandera hem de seguir,
vermella i blanca, la creu de Malta,
la gent fa bulla, ja som a cas Caixer Casat
les festes han començat.
Fa calor però seguim ballant
i passam davant el palau,
l’hora s’atraca, els nervis a flor de pell
Tirurit pom pom, ja som al Born!
mans alçades, Senyor, ja hi anau…

Papers centenaris que es transmeten de generació en generació i on cada 23 de juny, els dansaires principals, muntats a cavall volten per carrers estrets i angulosos.

Entre pols i suor, entre crits i alegries. Sense perdre mai ni un tros del seu somriure

Gernació i més gernació,
sonen les notes, i no hi cap un fil
un marc incomparable de felicitat,
tot el poble s’ha ajuntat.
Ciutadella és gran, és una ovació!
Per Ses Voltes vull passar,
són moments de retrobaments
i els cavallers ben mudats
em deixen bocabadat,
es creuen les mirades.

La interpretació és magnifica, la posada en escena no falta de cap detall, la música d’una perfecció insuperable i el públic com el més fidel dels seguidors.

He anat a Sant Joan de Missa,
contrasts de blancs i negres,
les parets emblanquinades,
el sol s’està posant,
me’n vaig a sa Contramurada.
Avellanes i esvalot
renous, olors, pols i rialles!
Sa gent fa una xalada,
Sant Joan, festes apreciades

Assajos que comencen mesos abans, replecs de dansaires que escalfen somrients amb la música dins el cor.

Sa Capellana s’ha aixecat,
fadrí, senyor, casat i pagès
tots a punt per començar,
tranquil·lament passegen pel Pla
un poc de serenor, abans de l’esclató.
I sa missa ha acabat
sort i ventura, al Pla mos trobarem!
un tros de carota vull agafar
ai, quin enamorat!
cavallers, s’ensortilla correrem.

Dels més petits als més vells, no hi ha edat per aquest ball, potser sigui una de les coreografies més grans que mai ha existit.
Fa fosca i sa música sona:
davallada de la Mola, davallada de Maó…
i ja amb un petit tremoló,
les hores van passant
i el silenci es va imposant.

Música de tots els colors que fa aturar el món durant dos dies. Dies intensos, viscuts eternament…

Dins el batec del meu cor,
sempre hi quedarà el fabiol!

Sant Joan és moltes coses, Sant Joan és tantes coses com gent hi ha que el viu. Sant Joan és un i Sant Joan són molts!

Lifestyle

Sesión fotos familia Nantes urbana con la fotógrafa Alexandra Beal

Sesión fotos familia Nantes urbana con la fotógrafa Alexandra Beal

Internet me ha dado, en numerosas ocasiones, bellas sorpresas. Y esa fue una de ellas. Acabábamos casi de mudarnos, estábamos entrando de lleno en esa etapa que he decidido llamar síndrome postconstrucción, bastante agotados de todo… y de repente, una de esas buenas almas que se pasean por las redes sociales me avisó por tweet que la fotógrafa Alexandra Beal estaba buscando una familia en Nantes con uno o dos hijos para una sesión de fotos urbana.

Entré en contacto con la fotógrafa, intercambiamos algunos emails y pam, ¡fuimos los elegidos!

Unas semanas más tarde, el primer domingo de marzo muy temprano, cuando el invierno llega a su fin pero en una mañana muy, muy fría y lluviosa, con un cielo encapotado (así, muy bretón) y muchísimo viento, llegamos al lugar acordado con la fotógrafa.

Fueron tres horas estupendas. Alexandra, en su web La danse de l’image dice que…

¡Fotografío los instantes, atrapo vuestras risas y sonrisas con purpurina y confeti!

Y os aseguró que es exactamente así. Llega con su dulzura, se hace súper discreta, enseguida te olvidas de su presencia y además, tiene confeti y purpurina de colores! Vamos, un terreno de juego ideal para Thelma que se lo pasó en grande.

Sesión fotos familia Nantes urbana con la fotógrafa Alexandra Beal Sesión fotos familia Nantes urbana con la fotógrafa Alexandra Beal Sesión fotos familia Nantes urbana con la fotógrafa Alexandra Beal
Sesión fotos familia Nantes urbana con la fotógrafa Alexandra Beal Sesión fotos familia Nantes urbana con la fotógrafa Alexandra Beal
Sesión fotos familia Nantes urbana con la fotógrafa Alexandra Beal Sesión fotos familia Nantes urbana con la fotógrafa Alexandra Beal
Sesión fotos familia Nantes urbana con la fotógrafa Alexandra Beal

Una sesión al natural muy Made in Nantes

Además en una zona muy bonita de Nantes, la zona de las Machines de l’Ile, con el río Loira de fondo, la antigua zona de los astilleros completamente transformada hoy, donde hay el conocido Elefante de Nantes. Estamos encantados con el resultado.

Fotos de familia sinceras y naturales, nada de maquillaje superfluo, nada de peinados raros (¡encima con un vendaval y una llovizna muy ideales para mis rizos… ), nada de atuendos extraordinarios. No, simplemente nosotros con nuestros lados bonitos y también nuestras imperfecciones. Alexandra sabe captar esa esencia que hace única cada familia…

Sesión fotos familia Nantes urbana con la fotógrafa Alexandra BealSesión fotos familia Nantes urbana con la fotógrafa Alexandra Beal
Sesión fotos familia Nantes urbana con la fotógrafa Alexandra Beal Sesión fotos familia Nantes urbana con la fotógrafa Alexandra Beal
Sesión fotos familia Nantes urbana con la fotógrafa Alexandra Beal Sesión fotos familia Nantes urbana con la fotógrafa Alexandra Beal
Sesión fotos familia Nantes urbana con la fotógrafa Alexandra Beal Sesión fotos familia Nantes urbana con la fotógrafa Alexandra BealSesión fotos familia Nantes urbana con la fotógrafa Alexandra Beal
Sesión fotos familia Nantes urbana con la fotógrafa Alexandra Beal Sesión fotos familia Nantes urbana con la fotógrafa Alexandra Beal
Sesión fotos familia Nantes urbana con la fotógrafa Alexandra Beal Sesión fotos familia Nantes urbana con la fotógrafa Alexandra Beal

Sesión fotos familia Nantes urbana con la fotógrafa Alexandra Beal80Merci Alexandra !