Inspiración

Ganas

Ganas de estar allí y ganas de ir más lejos. Ganas de ti y ganas de estar contigo. Ganas de gritar, ganas de llorar, ganas de escribir, ganas de viajar, ganas de amar pero también ganas de comer, de hacer las camas, de dar una vuelta en bici….Las ganas en todos sus estados.

Estaba yo en la cama, medio dormida, cuando tuve de repente ganas de escribir sobre las ganas. Sí. Y ahí me tenéis ahora confrontándome a esta palabra que es algo más que una palabra. Estas cinco pequeñas letras que en realidad son el motor de nuestras vidas. De la tuya y de la mía pero también de la de tus padres y la de los míos y del vendedor de la tienda de al lado y del basurero que pasó esta mañana por delante de mi casa.

G A N A S es un gran vocablo. Sin él, si ellas, las ganas, ¿qué sería de nosotros? Nada. ¿En qué nos convertiríamos? En nada.

Por eso hoy les rindo un homenaje. Estimadas ganas que nos ayudáis a avanzar y a dar forma al camino de nuestras vidas.

Aunque también puedo declinarte en negativo. Las no ganas. Las no ganas de trabajar, no ganas de caer enfermo, no ganas de enfadarse, no ganas de ir a hacer la compra, no ganas de levantarse. No. Porque a veces es el no ganas.

Pero sólo así vamos a avanzar, con las ganas, siempre ahí, en presente o en pasado, en negativo o en afirmativo, en condicional también, sí, a menudo.

¡Tener ganas para vivir!

tener ganas

Idiomas

Chica Erasmus

chica erasmus: vida en el extranjero

Ni expatriada, ni immigrante, ni me fui al extranjero con una mochila a cuestas en plan aventurera, tampoco me fui por un año sabático, ni porque me enamorara de un extranjero (bueno, eso sí, pero ya estaba yo instaladita)…no, nada de todo eso. Pienso que si me preguntaran realmente, de manera seria y oficial, que por qué vivo en Francia o lo que es lo mismo, que por qué me fui de mi país, seguramente respondería que porque soy una CHICA ERASMUS.

Ahora que no paramos de oir hablar de la vida de los expatriados o de todos aquellos que se van del país a causa de la crisis económica (acordaos de la llamada de Alemania para atraer jóvenes españoles diplomados o de todos esos franceses que se van a Canadá porque parece ser que ahí se encuentran trabajo más fácilmente),yo no me identifico ni con unos ni con otros.

Aquí mismo, en este blog, hablamos a menudo e incluso hemos creado debates (muy interesantes) acerca de la vida de los expatriados. Pero todo el mundo sabe que cuando hablamos de expats queremos decir «profesionales expatriados», es decir, todos aquellos asalariados que son destinados (habiéndolo elegido o por obligación) a otro país.

Las definiciones de inmigrante y expatriado son un poco confusas (depende de las fuentes que se consulten). A veces, se distinguen el uno del otro por las razones por las cuales la persona marcha fuera y a veces no se hace esa distinción.

vida en el extranjero: expatriados

Pero a mi, todo eso me da un poco igual… Yo me siento, y de cada vez más, parte de esa generación que pudo aprovechar de un programa europeo de movilidad para los estudiantes: el Erasmus. Aunque bueno, mi estatus era un poco especial: fui Erasmus para el estado español (se encargaba de darme la beca -que sirve para una bolsa de pipas) pero era una estudiante «cualquiera» para la universidad francesa. Dicho de otro modo, en mi tarjeta de estudiante no figuraba escrita la palabra «Erasmus» sino la palabra «Licenciatura» como para el resto de compañeros de promoción. Lo que quiere decir que era tratada por los profesores como una francesa más… con todo lo que eso implica sobre todo en una carrera como «Lettres Modernes» (o sea, estudiar francés en Francia). Yo no me jugaba la homologación y/o equivalencia de algunas asignaturas sino la obtención de un título francés.

Y a partir de ahí, mi nueva vida en el extranjero empezó. A imagen de esa chica Erasmus que en realidad no lo era. Rápidamente me integré en la masa, pasé por una francesa, luché como cualquier otro ciudadano (en Francia o en Bélgica)… solicité mi tarjeta sanitaria, tarjeta de residencia, pasé a inscribirme en el ayuntamiento, pagar mis impuestos y un largo etcétera. Y todo esto, no sé hacerlo en España donde NUNCA he trabajado (exceptuando mis trabajitos de verano).

Este artículo de Pom de Pin me hizo pensar en la importancia de recordar, de vez en cuando, que aunque pueda tener un ínfimo acento que me traiciona o mi nombre y apellidos que me delatan o que viajo con frecuencia a mi isla querida para ver y disfrutar de mi familia, no me siento más identificada con un expat o inmigrante que mi vecino que se llama michel dupont!

 

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Web

Escribir en la blogosfera

escribir en los blogs

Me apetece hoy hablar sobre el tema de la escritura en el mundo de los blogs. Y eso, por varias razones:

– Me gusta escribir;
– Me gusta leer;
– Escribir es un trabajo para mí;
– Las palabras son importantes;
– Escribir no es sólo un tema de palabras sino también de estilo;
– Escribimos para comunicar;
– (…)

Pero, ¿por qué hablar hoy de este trabajo de escritura en el mundo de los blogs (sin tener en cuenta los blogs de empresa) que crece de cada día más? Pues, claramente, porque últimamente he leído algunos artículos sobre cómo escriben los blogueros/as. Los artículos en cuestión eran, a mi parecer, correctos. Lo que ya me pareció menos bien fueron los textos dejados a modo de comentarios. Me parecieron demasiado críticos (pero una vez más, no es más que mi opinión).

Cierto es que cada uno de nosotros tiene un estilo diferente. Es una constatación.Lo mismo que si os digo que tengo el pelo rizado y que mi amiga tiene un bonito pelo liso. Y pienso que no es malo que existan estilos diferentes. Un buen catálogo de estilos, una bonita paleta de plumas. Y es bueno porque así podemos elegir. ¡Y poder elegir es algo maravilloso! Es el principio mismo de toda democracia y de los pueblos civilizados. Si yo prefiero comprarme un pantalón rojo, pues no voy a coger el negro y no por eso, voy a ir a la vendedora-propietaria y espetarle un «vuestros pantalones negros son horribles». No se lo voy a decir porque para empezar sería para mi una falta de respeto y además estaría cargando contra su bebé. Y me imagino que su tienda la ha creado con mucho amor y que está trabajando duro para vender muchos pantalones.

travail d'écriture sur les blogs

Nosotros, las blogueros, llegamos de horizontes muy diferentes, tenemos trayectorias heterogéneas y hablamos de temas bien variados. Nuestros blogs son un poco nuestros bebés. Personalmente, explico en mi About que mi blog es un poco mi casa. Con mi escritura intento retransmitir un poco quién soy y cómo soy. Porque de buen seguro que mi manera de escribir desvela un poco de mi caracter y de mis pensamientos (la comunicación -escribir, pues- viene del cerebro… si, ya sé, es un tema un poco misterioso pero a mi me gusta eso de la filología-lingüística y la traducción). Es por ello que cuidar la escritura es importante. Pero también es importante que cada persona escriba de la manera que quiere escribir (quizá tendrá en cuenta sus objetivos y su público) y como puede (en función de la trayectoria y conocimientos).

Yo, a veces, me entretengo jugando con las palabras, lo que interesa a poca gente (y ahora si queréis podéis leer este artículo en cuestión). ¿Pasa algo? Pues no, pienso «pues da igual». Yo, a veces, leo artículos que no me interesan y me convierto en una lectora silenciosa, veo, leo y no digo nada. ¿Por qué, pues, a veces, tiene que haber esas críticas tan severas?  Publicar significa convertir algo público (a eso se le llama etimología) exponiéndonos a las opiniones de los demás pero, francamente, merece la pena herir?

Pienso que, dejando de lado las enormes faltas de ortografía, todos los estilos son respetables y que debe de haber sitio para todos.