Vivir en el extranjero

Integrarse socialmente: en Francia o en otro sitio

Son muchos los ejemplos de gente que llega de otro país y que se integra sin problema en Francia. A veces, los medios de comunicación nos quieren dar la imagen contraria. Cuando eres extranjero, siempre estás más atento a todo y eres más sensible a lo que se dice acerca de ese tema: que si los negros eso, que los árabes aquello, que los polacos no sé qué, los italianos hacen plasplas, los americanos hacen plosplos y un largo etc. que, si quisiéramos, no acabaría nunca. Rápidamente hacemos amalgamas y confusiones. Pero como no soy matemática, no entiendo de cifras ; como no soy socióloga, no he realizado ninguna encuesta; como no trabajo en el INSEE (Instituto de Estadísticas y de Estudios Económicos), no estoy en posesión de ninguna estadística. Y da igual, porque esos no son mis objetivos.

Aunque me gustaría recordar algo muy evidente,tan evidente que tendemos a olvidarlo: imb*** los hay en todas partes, simpáticos también, cabr**** también. Aquí, en Berlín, en Praga, en Tombuctú, en mi pueblo o en Tierra de Fuego. En todas partes significa en todas partes.

Sentirse “uno más” para integrarse

Pero voy a diferenciar dos aspectos: una persona puede sentirse muy bien en tal ciudad de tal país, allá donde vive, sin que sienta la necesidad de relacionarse con muchos autóctonos. Por el contrario, hay gente que necesita sentirse “uno más”, un “casi-autóctono”. Cuando hablamos de idiomas solemos decir que cuando se llega a soñar en la lengua extranjera es porque ya la controlas bien. Me atrevo a decir, entonces, que cuando un extranjero forma parte de asociaciones locales y participa activamente de la vida de la ciudad o del pueblo es buena señal. Significa que empieza a sentirse “uno más”. Cierto, eso reclama algún que otro esfuerzo pero eso también representa, según mi humilde parecer, una magnífica prueba de amor hacia el país que nos acoge y muestra, también, un espíritu de apertura por parte de aquellos que nos acogen y nos reciben. ¡Un esfuerzo de ambas partes y eso está muy bien!

Durante algunos años formé parte de un grupo de danzas bretonas. Me puse el traje regional y, de alguna forma, me sentía orgullosa de llevarlo. Descubrí muchas cosas, aprendí bailes distintos a los de Menorca. ¡Subí al escenario con ellos, junto a ellos, era una más!

Integrarse en otro país

Integrarse en otro paísIntegrarse en otro país

Viajes

Paseo bretón, en el Morbihan

A veces, por unas horas, nos adentramos en la Bretaña, dejamos a nuestra princesita con papi y mamie y aprovechamos para pasearnos, como dos enamorados. Y es que, además, con esos paisajes tan bonitos, poca cosa más nos hace falta para sentirnos felices y reconocer que tenemos suerte de estar tan cerca de lugares tan bonitos!

Visitamos Larmor-Baden, una mañana de un cielo un poco cubierto, pero da igual, le daba un toque más bretón a nuestro paseo! Pudimos contemplar la isla de Berder. Aunque bueno, a mi, que vengo de una verdadera isla, me hace sonreír eso de “isla”, porque para mi, un trozo de tierra como ese tendría más bien que llamarse “islote” !! Ya veis, en casa solemos chincharnos!

Paseo por el Morbihan, en la Bretaña francesaPaseo por el Morbihan, en la Bretaña francesaPaseo por el Morbihan, en la Bretaña francesaPaseo por el Morbihan, en la Bretaña francesa

Finalmente, el sol decidió unirse a la fiesta (¡qué bien!) por lo que alargamos nuestro paseo un poquito más. Nos fuimos hasta el puerto de Saint-Goustan, en Auray. Y allí me sentí presa de una ola de recuerdos, de mi vida en Lorient, de mi amiga andaluza que vivía en Auray y de nuestras largas tardes de invierno cuando, al no tener coche, nuestra mejor actividad era la de tomarnos unos chocolates calientes en los bares. Le mandé una foto por Whatsapp. Y adivinó dónde estaba. Como veis, hay cosas que nunca se olvidan!

Hicimos, después, una parada en Vannes. Nos encanta esta ciudad. ¡Es tan bella! Una pequeña-gran ciudad bretona con mucho encanto. Era el fin de semana del Salón del Libro y de lo alto de los restos de las murallas, unas vistas impresionantes sobre los jardines con las carpas que acogían a autores y libreros, jardines salpicados de unas mesas muy coloridas, era bonito! Bajamos y visitamos todo eso.

Y ya, poco a poco, se anunció el atardecer…

Paseo por el Morbihan, en la Bretaña francesaPaseo por el Morbihan, en la Bretaña francesaPaseo por el Morbihan, en la Bretaña francesaPaseo por el Morbihan, en la Bretaña francesaPaseo por el Morbihan, en la Bretaña francesa

Bilingüismo

Mi hija será trilingüe

¿Y no crees que va a liarse?

Sinceramente, ya me han hecho esta pregunta más de una vez. Y la verdad es que me choca un poco. No soy del tipo de personas que responden a esas preguntas con explicaciones científicas sino que, simplemente, contesto con un “no, no, que va…” Aunque en el fondo pienso “¿cómo es posible que me pregunten eso?”. Si bien la gente es bastante abierta, Francia sigue conservando, de alguna forma, ese “pensamiento de lengua-única” heredado de la historia misma del país. Cierto, todo el mundo está de acuerdo con el hecho de que hay que estudiar inglés, una lengua muy importante, pero de aquí a entender perfectamente que un niño pueda ser trilingüe de nacimiento hay una pequeña/gran diferencia.

Seamos sinceros: decir que mi niña será trilingüe es algo pretencioso. Cierto. Sí. (Pero ya queda bien para el título, ¿no? :-)!). Bueno, me explico: la niña será, evidentemente, bilingüe (francés-catalán) y con algo más de esfuerzos será trilingüe (español). Ya os he explicado que yo hablo indistintamente el español y el catalán pero elegí hablar a la cría en catalán porque es la lengua que se habla en mi familia, la lengua de corazón (como se dice). El español, puesto que es uno de los idiomas más importantes del mundo, también lo va a aprender. No conseguirá un trilingüismo equilibrado pero sabrá hablar las tres lenguas.

Mi niña será trilingüe

¿Y cómo lo vamos a hacer?

Yo le hablo en catalán pero, a menudo, jugamos a las marionetas o cantamos en español. También, cuando vamos a España, el contexto geo-socio-lingüístico hace que español y catalán cohabiten sin demasiado problema: una página del periódico de turno está en español y el artículo de al lado está en catalán, en familia hay aquél que habla español aunque entienda el catalán, el monitor del centro de actividades que viene de la península habla español a los niños, que le contestan en catalán y muchos otros ejemplos de una región donde dos idiomas son co-oficiales. Y además, ¡un paquete de más de 100 DVD de dibujos animados en español (gracias amigos!).

Padres de niños bi-tri-lingües, no seamos tampoco ingenuos: cuando nuestros niños empiecen a ir a la escuela, la lengua del país se convertirá rápidamente en dominante. No pasa nada, nuestros niños, que no son tontos, encontrarán de nuevo un equilibrio entre las dos-tres lenguas. Todo se hace de manera natural.

Mi niña será trilingüe

Y para seguir en lo positivo, ¿cuáles son las ventajas para los niños trilingües?

– abiertos de mente;
– facilidad para crear vínculos sociales;
– más interés por otras culturas;
– el cerebro asimilará fácilmente una cuarta o quinta lengua puesto que le será más fácil organizar las estructuras y conexiones;
– sensibilidad comunicativa.