Bilingüismo

Niños bilingües (franco-españoles) en NANTES

¡Para los NANTESES!

Después de unas cuantas horas de reflexión, de conversaciones en casa y de haber recibido emails de algunos de vosotros, ¡por fin me decido!

Me decido a proponer y organizar encuentros con nuestros niños bilingües franco-españoles para jugar, leer, escuchar música, mirar dibujos y películas…

-> ¿POR QUÉ?

Al llegar a Nantes, en 2010, busqué asociaciones franco-españolas. Al principio lo hice para entablar amistad, relacionarme con gente nueva pero, desgraciadamente, la cosa no cuajó porque sentía que hacía disminuir seriamente la media de edad (hijos de exiliados españoles de la Guerra Civil y todo eso…), bueno, que no era para mí. Más tarde, cuando me convertí en madre, busqué también asociaciones donde mi hija pudiera practicar su español y encontrar otros niños en su misma situación. En vano, una vez más.

Honestamente os diré que, con todas esas búsquedas en vano de una asociación que pudiera aportar algo a mi hija, me di cuenta de que había un gran vacío para los críos de 0 a 3 años e incluso hasta los 6. Y me parece una aberración porque es justamente en esa franja de edad que la adquisición lingüística pasa por su etapa más crucial. Los que vivís en Nantes sabéis que sí existen una o dos asociaciones que intentan hacer algo en este sentido pero por una razón desconocida (misterios sin resolver) las familias franco-españolas no son muy asiduas. Por no decir, nada asiduas. Es más, ¿dónde están todas esas familias?

Cierto es que todos estamos muy ocupados con nuestros asuntos y nuestra vida diaria pero ¿a quién no le apetece, de vez en cuando, poder ofrecer un momento de juegos a su hijo en lengua española?

Bilingüismo en Nantes

-> LOS OBJETIVOS

Lanzo pues esa botella al mar, sin pretensión alguna y sin presión alguna. ¡Simplemente pienso que estaría bien organizar momentos en español para nuestros pequeñitos!

¿Cuáles son los objetivos que contemplo?

Sin orden ni desorden:
– juegos de mesa
– canciones infantiles
– lectura
– películas y dibujos animados (no tenemos porqué prohibirlos, ¿no?)

Todo eso acompañado de una merienda convivial. Y, repito (porque es importante) con toda simplicidad y sin presión!

-> ¿CÓMO?

El primer encuentro lo podremos fijar entre todos aquellos que respondan presente. También es importante decir que no quiero que sintamos ningún tipo de obligación en tener que fijar una fecha por mes. No y no, nada de presión ni de comeduras de cabeza… simplemente cuando sintamos la necesidad.

Pero el cómo también significa saber si hay que adoptar algún tipo de estructura jurídica para que podamos llevar a cabo dichos encuentros. La respuesta es sencilla: la estructura que propongo es la de un grupo de amigos! A estas alturas ya os habrá quedado claro, no me apetece acogerme a ningún tipo de asociación bajo estatus jurídico que nos “imponga” y “obligue” a cosas. Porque para mí, “obligación” nunca puede ir de la mano de “amor de los idiomas”. Así pues, encontrémonos para jugar (bueno, ellos, nuestros renacuajos) como si nos encontráramos en la plaza del pueblo!

Si estáis interesados, os invito a responder a esta newsletter, también me podéis escribir a hola@lesmotsdemarguerite.com. Una vez reunidos los datos de los interesados, mandaré un sondeo para que nos pongamos de acuerdo.

-> ¿DÓNDE?

He dado bastantes vueltas a este asunto. El dónde es importante porque se trata de nuestros niños. Visto que lo que queremos es vernos como si pasáramos un rato en la plaza del pueblo, lo más lógico es que nos veamos en casa! Sí, sí! Pienso que es en un entorno acogedor que los niños se sentirán más cómodos, además también es en casa donde se pueden apreciar mejor los dibujos animados… por ejemplo. Pero que no cunda el pánico, de vez en cuando también podemos ir a uno (de los 2 o 3 que existen) “bares para niños” que hay en Nantes (Café Marmaille, Le P’tit Qu’à fait…)

¿Qué os parece todo eso?

-> ¿CUÁNDO?

Fijaremos el primer encuentro cuando hayáis respondido presente. Pero viendo el calendario (vacaciones escolares, etc.) pienso que lo más razonable es que contemplemos la posibilidad de vernos un sábado o domingo por la tarde del mes de noviembre.

Después, y como ya he dicho, ninguna obligación de tener que fijar una fecha por mes. La idea es que nos sintamos libres y vayamos añadiendo fechas en función de nuestro humor-ganas-tiempo…

Así pues, ya nada más, MUCHAS GRACIAS por haber llegado hasta aquí, el balón está ahora en vuestro campo

A vous de jour !

 

¡Gracias por compartir!

Bilingüismo

Mi hija trilingüe, sus progresos y la introducción de flashcards (métodos de utilización)

En otra ocasión ya os expliqué cómo lo hacemos en casa para crear situaciones que nos permitan hablar en la tercera lengua de la niña de una forma totalmente natural.

Antes de adentrarme en este artículo, me gustaría recordar que nunca nos hemos metido presión. Igual que hice para el embarazo, siempre he querido evitar leer muchos libros sobre bilingüismo. Si actúo de esta forma es porque, de algún modo, quiero protegerme: me conozco y sé que es mejor no dejar que factores y voces externas acaben perturbando mi equilibrio. Aunque cierto es que tengo una formación en lenguas y en lingüística y, por consiguiente, algo conozco sobre el tema, prefiero dejar que las cosas fluyan de manera natural.

No ponerse obligaciones ni condiciones, no fijarse horarios ni deberes y, simplemente, dejar fluir…esa es, para mí, una de las mejores formas para adquirir las lenguas en casa cuando crías a un niño bilingüe (o trilingüe). La única obligación es QUERER.

Pequeño recordatorio del uso lingüístico que hacemos en casa

Niños trilingües

¿Qué pasa con esa tercera lengua?

Mi objetivo es que Thelma crezca y adquiera un español natural y corriente como si en vez de vivir aquí viviera en mi región de origen, las Islas Baleares: donde el español tiene un estatuto de co-oficialidad con el catalán, donde los niños aprenden, muy a menudo, esta lengua en la calle y en el cole, donde estos mismos niños están en contacto con medios de comunicación en español, con el vecino que quizá sea de lengua castellana o con el profe de música que seguramente venga de la península y también hable castellano aunque entienda perfectamente el catalán…

Para ello utilizo este idioma con y a través de los momentos de juego y de distensión. Varias son las estrategias que llevamos a cabo desde que nació:

– Trapitos y muñecas hablan español (exclusivamente);
– Las canciones infantiles son en español (algunas también en catalán);
– En casa tenemos muchos (pero muchos) más libros infantiles en español y en catalán que en francés;
– Los dibujos animados (Peppa Pig, Dora, Caillou, Doctora Juguetes, Teletubbies, El reino de Ben y Holly, Las tres mellizas, Teo, Babar) siempre son en español (exclusivamente). La niña nunca mira dibujos animado en los canales de la televisión francesa. O bien compro los DVD o bien lo mira por Youtube.

Tenemos la sensación que este verano su español ha progresado bastante. Como acabo de explicar anteriormente, los niños, en Menorca, tienen tendencia a jugar en español. No sé explicaros muy bien por qué pero siempre ha sido así. Aunque nuestras familias sean de habla catalana, los niños hacia los 4, 5, 6 años, cuando empiezan con los juegos del escondite, del pilla-pilla, a maestros y a doctores… pues se meten en el papel de unos personajes que chapurrean el español. Suponemos que prestó esta costumbre de los niños con los que jugó en la plaza del pueblo todo el verano y ahora hace lo mismo en casa. Juega al supermercado y cuenta el dinero en español, dice “buenos días” a la señora, etc. Evidentemente, su español no es perfecto pero creo que tampoco es peor que el que hablan los niños allí.

Introducción de las tarjetas-palabra o flashcards

Este mes de septiembre hemos puesta a la marcha otra actividad: las flashcards o tarjetas-palabra (que compré en Linguatoys*) y ¡le encantan! Pasamos un buen rato jugando, sentadas en el suelo y pasando tarjetas, ella me dice el nombre de la imagen que ve, recordamos los colores y los números y construimos frases sin casi darnos cuenta.

Hay mil maneras de jugar con las flashcards. Nosotras, una vez más, improvisamos en función de nuestro ánimo o del tiempo que tenemos por delante… Las tarjetas-palabra se pueden utilizar de formas distintas según la edad o si se trata de una actividad a dos o en grupo.

Mi hija trilingüe, sus progresos y la introducción de flashcards (métodos de utilización)

Algunos métodos (lista no exhaustiva) para utilizar las flashcards:

Para los más pequeños:
- Mostrar una tarjeta para que el niño diga el nombre: ¿Qué es esto?
- Distribuir las tarjetas por la habitación y dar instrucciones: "ve a la mariposa", "acércate al coche"...
- Hacer que cuenten el número de objetos que hay en una misma tarjeta
- Asociar los números con las imágenes correspondientes
Para los mayores:
 - Hacer que deletreen el nombre de la imagen que aparece en la tarjeta
 - Hacer grupos de tarjetas de una misma familia. Por ejemplo, escuela, niño, mochila y mariposa y que encuentren el intruso.
 - Dibujar la imagen en un papel, pizarra... y después, pasar rápidamente todas las tarjetas con la palabra escrita y cuando vean la palabra que corresponda con el dibujo que digan "stop"
 - Clasificar las flashcards por grupos: alimentos, animales, medios de transporte, etc.

Así pues, como podéis ver, las flashcard son nuestro último método introducido para jugar en y con el español. Ya hace un tiempecito que las tenía yo bien guardadas pero creo que ahora, con 3 años, es el momento ideal para ella porque ya es consciente de lo que hace y entiende las instrucciones.

Una lengua no puede nunca ser aprendida o adquirida bajo presión. Una lengua es ganas, sentimientos, cultura, comunicación. Una lengua no es obligación, puntuación, pacto, exigencia.

¿Queréis compartir vuestras experiencias de crianza bilingüe o trilingüe? Pues no lo dudéis ni un minuto, ¡estáis en el lugar adecuado!

*Enlace no patrocinado

Català

La calma de la rutina

Artículo en catalán

La rutina de setembre

Un diumenge de setembre al matí, els ulls perduts en els núvols de cotó del cel. Al carrer, les finestres estan encara tancades. Només es sent de lluny un petit soroll intermitent que de ben segur deu ser un despertador programat tot dolçament. Res més, ni tan sols es sent l’olor del flaire amarg d’un café.

Aquest silenci és potser poc habitual per alguns de nosaltres. Al carrer sempre hi ha aquell enrenou del cotxe qui passa, del murmuri de la gent que xerra. Però no, ni una sola ànima que pugui rompre aquest pas silenciós del temps. De l’estiu que se’n va, de les primeres pluges que anuncien la tardor i el final, per molts, del sempre tan desitjat descans anual.

El suau vent comença a bufar entre els terrats, sembla xiuxiujar-nos alguna cosa a cau d’orella. Fins i tot semblem entendre el que ens diu. Els gats miolen i somien en silenci com ells tan bé saben fer. Per entre les persianes del veïnat veiem un home que dorm, o potser només ho fa veure car els seus ulls papallonegen. Suau manera de contribuir al silenci, com si volguéssim encara estirar el temps abans d’endisar-nos de ple dins de la voràgine de l’hivern.

Però sobtadament, allà defora, sorgeix no es sap ben bé d’on, el soroll de l’aigua que bull, els bons dies de la gent que va al mercat i fins i tot aquell avió que sentim de rerefons i que ens fa pensar en totes les persones que estan fora, alhora que sembla també cantar-nos una cançó.

I és que aquests dies, quan tothom torna agafar el ritme de la vida, quan les escoles obren les seves portes, els llibres donen lliçons i cadascú retroba el seu lloc de feina, sembla que tots tenim por d’aquesta rutina. Però hauria de ser el contrari, pensar que aquest dia a dia està fet de petits detalls que ens fan la vida més agradable.

Ens ho mirem de l’angle que ens ho mirem, podem adorar aquest quotidià, les coses que feim mil vegades, incansablement, els gestos que es repeteixen una i altra vegada, els moments que ja coneixem:

M’agrada, cada matí, quan el despertador sona perquè sé que encara em queden deu minuts per fer el mandra. Deu minuts encara d’estar al paradís;
M’agrada la primera gota d’aigua calenta que surt de la dutxa i que cau entre els meus cabells;
M’agrada l’olor del cafè que la gent a corre-cuita i escalfant-se les mans es va bevent mentre pensa en el dia que comença;
M’agrada veure els fillets com somriuents se’n van a l’escola, carregats d’estris i també carregats d’il.lusió.

I encara m’agraden tantes i tantes altres coses rituals i quotidianes. Perquè al cap i a la fi, aquestes coses són les que salpebren les nostres vides.

Bilingüismo

¡Todos a la granja para practicar el español !

Como buena familia trilingüe que se precie, a veces (muchas), hay que crear y favorecer los contextos con tal de poder practicar los idiomas llamados minoritarios. Como ya sabréis, a PrincesaThelma siempre le hablo en catalán pero sin restar importancia al castellano, con lo cual « hago lo que puedo » desde donde estoy para encontrar trucos, soluciones y situaciones para que la cría se bañe en la lengua castellana. Y no siempre es fácil.

Sé que entiende palabras y que es capaz de formar algunas frases porque a veces me sorprende con « ooh, mamá, se ha caído », « mi abuelo se llama Peppa Pig » (¡al abuelo le encanta esta frase!) y también « uno, dos, cuatro, ocho monedas por favor, Madame » cuando se pone a jugar a las compras y a las cocinillas. También le encanta la palabra « martillo » (creo que viene de algo relacionado con los Teletubbies) o el “pajarito” que nunca suele ser “pardal” ni “ocell”, no puedo explicaros la razón (lo estoy investigando)…

aprender español en Francia (actividad en la granja)aprender español en Francia (actividad en la granja)

La actividad: “cuidar de los animales en español”

Así pues, cuando me informaron de una actividad en español en una granja próxima a casa, no dudamos ni un segundo en apuntarnos. El sábado por la mañana llegamos a las 10h30, con un sol resplandeciente (es de agradecer) a punto para “cuidar de los animales en español”, tal era el nombre de la actividad.

En unos pocos minutos, cada crío ya tenía su cubo lleno de manjar para los animales y una carretilla llena de heno. Empezó así la actividad y durante hora y medio estuvimos viendo, acariciando, alimentando a conejitos, gallinitas, pollitos, ocas, cabras, ovejitas, burros, caballos y, evidentemente, a una cerda llamada Peppa Pig (¡no podía faltar!). Las explicaciones las daba una pareja francoespañola, como nosotros, de ahí nuestro interés.

aprender español en Francia (actividad en la granja)aprender español en Francia (actividad en la granja)

Niños con nombres fácilmente pronunciables en los dos idiomas

Si antes ya lo había podido constatar, más claro me quedó esta vez, la elección del nombre en las parejas biculturales y/o bilingües es un tema peliagudo. En el caso de niños francoespañoles todos llevan nombres cortos y con las vocales a, e u o : Noa, Eva, Thelma, Leo, Emma, Malena…

aprender español en Francia (actividad en la granja)

El español de PrincesaThelma

No hay lugar a dudas, el español es la tercera lengua de Thelma, lo pude comprobar. Si bien, en casa, la cría nos sorprende con esas pequeñas frasecillas anteriormente citadas, en la actividad se quedó más bien callada. Cuando el señor le preguntaba algo o daba alguna instrucción, ella no respondía aunque hacía lo que tocaba. A veces, yo me acercaba y le explicaba lo mismo en catalán y luego lo resumía en una frase en español.
El balance es pues modesto: estoy contenta porque todo lo que sabe/entiende/habla en castellano lo ha aprendido únicamente por mí (o por los dibujos animados) pero me doy cuenta de que nos queda mucho camino por recorrer.
También empiezo a ver que la parte lingüística del cerebro de Thelma debe estar estructurado de la forma siguiente: francés > catalán > español.
El punto positivo, como decía en el último artículo, es que ahora la cría es plenamente consciente de hablar/entender tres lenguas distintas.

aprender español en Francia (actividad en la granja)

Bilingüismo

Papá, no es a ti a quien hablo

familias bilingües, experiencias

A unos pocos días para que que PrincesaThelma cumpla 3 años, me estoy dando cuenta de que algo está cambiando en nuestra aventura de familia trilingüe.

Hace algo menos de un mes, mientras estábamos regresando a casa, en el coche, nuestra parlanchina de turno, tranquilamente instalada en su silla de coche, se puso a hablar. Hasta ahí, todo normal, lógico, porque hablar, habla y mucho. Se puso a hablar en catalán. Su padre, al volante, entendió lo que la niña decía y le contestó, en francés, evidentemente. Y fue ahí, cuando la renacuaja, con su vocecita saltó con un :

« Papá, no es a ti a quien hablo. Hablo a mamá »

Silencio en el coche. Atónitos y sorprendidos, ChériGuiri y yo nos miramos de reojo y yo sonreí, me reí. Y seguimos hablando con toda normalidad, como si nada hubiera ocurrido. Yo seguí la conversación con la niña pero ChériGuiri también dijo lo que tenía que decir. Y la cría no insistió más en que si hablaba a uno o a otro.

Pero fue en ese momento cuando entendí que algo del bilingüismo instalado en nuestra familia estaba evolucionando.

familias bilingües, experiencias

 

Hasta ahora, PrincesaThelma tenía consciencia de hablar varias lenguas. Pero no ha sido hasta ahora, casi con tres años que ha realmente comprendido que su padre habla una lengua llamada francés, que su madre habla otra cosa llamada catalán (o menorquín, como queráis) y por lo que se refiere al castellano (o español, como queráis) pues no sé, la verdad es que cuando surge, la cría coloca algunas palabras castellanas por aquí y por allí.

Unos días después de la escena del coche, ella y yo marchamos a Menorca. Y ahí tuve de nuevo la ocasión de darme cuenta de que ya es plenamente consiente de su bilingüismo. A mi padre le gusta juguetear con su nieta y le dice palabras en francés (no es que él lo hable pero de tanto oírnos pues ya ha pillado un par o tres de cosillas) pero ella enseguida salta (en catalán) y le dice « no, l’avi, tu no dices eso».

Vigilando la evolución

A veces me entra un poco de miedo (un poquillo, no mucho, ¡no vayáis a pensar!) de que la situación descarrile y que la niña se aproveche de ello. Espero que no. Por ahora, PrincesaThelma es una cría que hace uso del juicio. Ya ha comprendido, también, que yo hablo las tres lenguas. Estoy ahora “vigilando” la situación y de momento seguimos con la misma estrategia: con su padre habla francés, conmigo catalán y cuando estamos los tres, ella pasa de una lengua a otra a la velocidad de la luz, yo sigo con mi idioma y su padre con el suyo. De momento, nos entendemos….

De una lengua a otra y me vuelvo loca

Sí, también me he dado cuenta, desde ese « Papá, no es a ti a quien hablo » que en realidad, en casa y cuando estamos los tres juntos, la niña lo dice todo sistemáticamente en los dos idiomas. Se traduce a ella misma y eso me alegra un montón pero hay momentos en que tengo la sensación que mi cabeza va a explotar de oír millones de veces la misma cosa. Ya se sabe que los niños suelen repetir muchas veces la misma frase, palabra… pues ya ni os cuento si encima lo repite en versión doblada! Si, por casualidad, su padre tarda un poco en contestar, no puedo dejar de espetarle un «¡pero conteeeeeeeesta ! »

Pues ahí estamos, por ahora, en nuestra aventura de familia multilingüe, prometo volver pronto con más experiencias...