Vivir en el extranjero

Vivimos todos bajo la misma luna (o cómo explicar una vida en el extranjero a los niños)

Todos vemos la misma luna -los niños y la expatriación

Ayer por la mañana, sobre las ocho, de camino al periscolar, hubo una princesita que levantó su cabecita hacia un cielo muy azul y avistó la lunita. La señora Luna vestía de blanco mientras deseaba buenos días al señor Sol. La princesita con su agradable sonrisa, miró a su madre y le dijo: ¿sabes qué, mamá? Hay dos lunas porque en casa de la yaya también hay una luna. ¡Por eso hay dos! Su madre, entre nostalgia y orgullo, se sintió pequeña y mayor a la vez, cogió la mano de la princesita y le explicó que no, que tenemos un único cielo muy y muy pero que muy grande, un cielo capaz de estirarse muchísimo para llegar también a casa de la yaya. Y que la luna es la misma. Aquí y allí.

Vemos todos la misma luna -los niños y la expatriación Vemos todos la misma luna -los niños y la expatriación

Porque la distancia no hace de nosotros seres extranjeros.

Porque esa misma luna que compartimos hace de nosotros seres de un mismo mundo.

Sol y luna se dan la mano, aquí y allí

Es lo que quise decir a Princesa Thelma, un día de la semana pasada cuando intentaba comprender, a sus 3 años y 4 meses que no hay más que una sola y única luna, aquí donde nosotros vivimos y allí donde tiene parte de su familia. Con la inocencia de un niño de su edad, sus palabras me hicieron ver que el aprendizaje de la noción “espacio” es también algo distinto cuando se vive en el extranjero. Porque hasta los gestos más banales, las tareas diarias, las palabras de cada día, están ahí para recordarnos que los Unos viven aquí y los Otros viven allí.

La inocencia de los niños que hace que la luna y su carácter poético se conviertan en una valiosa herramienta para evocar la distancia, el alejamiento, el mundo, los seres humanos y los sentimientos. Asimilar el mundo, mirar los astros, entender la vida.

y hacer del aquí y del allí un único lugar

Porque es así cómo le legamos y le enseñamos esta vida en el extranjero que no lo es para ella pero sí para mí. Porque la figura de mamá es tan importante para un niño de 3 años, porque lo quiere saber todo, dónde vivía mamá cuando era pequeña. Y se lo explico. Y le digo, no, cariño mío, mamá no aprendió a cantar Une souris verte sino Sol solet. Y no decirle nunca que habrá que esperar aun muchos días antes de ver a yaya y l’avi sino más bien decirle, ve, llámales, haz un mensaje de voz en Whatsapp y por qué no, tómate una Skype-merienda con ellos! Acortar distancias y tender puentes.

¡Cariño mío, sí, vivimos todos bajo la misma luna!

Niños

Érase una vez el cuento del desayuno y la escuela

El desayuno en la escuela

Diría que acabo de vivir los 8 o 10 días más intensos como mamá después de mucho tiempo. No es que sea muy difícil, tan sólo hace 3 años y 4 meses que soy mamá. Y si tengo dicha impresión es porque en ese inicio de septiembre he ido de descubrimiento en descubrimiento. Como ya sabéis (o podéis imaginar) descubro la etapa de educación infantil en Francia al mismo tiempo que mi hija, bueno, que casi es como si volviera a parvulitos (aunque creo que esa palabra ya cayó en desuso).

Como todas las mamás de todos los niños (los primogénitos de la familia) que en este curso 2016-2017 han entrado en Petite Section (el equivalente francés a P3), llevo ya desde junio habituándome a ese lenguaje materno-educativo-administrativo tan singular. Un montón de papeles a rellenar y otro montón de costumbres a asimilar.

Por lo que se refiere a los aspectos prácticos, además del pegado intensivo de etiquetas y la preparación de bolsitas para todo (ropita, trapitos…) hay algo que ya me llamó la atención en junio mientras atendía yo la interesantísima tarea de completar los formularios. Visto que en la reunión el tema también fue tratado, deduje rápidamente que estaba descubriendo yo una cuestión de alto interés: y voilà, érase una vez el cuento del desayuno.

La educación nutricional

Parece ser que por una de estas múltiples directivas, normas, leyes, recomendaciones gubernamentales o no-sé-qué, los niños, al menos en nuestra escuela, están invitados a NO llevar desayuno a no ser que nosotros, los padres, consideremos que no han comido bien antes de salir de casa por la mañana. Una hoja tamaño A4 destinada a la explicación de ese ya famoso tentempié, confirma, una vez más la importancia del asunto. Y cito (traducción) “En el marco de la educación nutricional, deseamos que el tentempié sea un complemento del desayuno”, “Juzguen ustedes mismos si su hijo ha comido la cantidad suficiente conteniendo todos los alimentos necesarios…”

Sé muy bien que dicen que empezar P3 es algo así como los inicios en la vida en colectividad, el aprendizaje de las normas y el respeto de las reglas aunque yo soy de las que pienso que no hay necesidad de ir al cole para eso. Pero bueno, dejemos eso de lado. Ese tema del “tentempié” nos incomoda tanto a su padre como a mí. Porque cuando hace dos años que luchas para que tu hija coma, pues esas directivas y marcos y no-sé-qué nos parecen más bien molestas. Dicen, también, que la sociedad tiende a la obesidad pero figúrese usted, querida Education Nationale, que hay niños para quienes es más bien lo contrario y para quienes comer no es importante, no tengo tiempo, no me gusta, no quiero, no quiero eso tampoco, ya he acabado cuando apenas han comido tres cucharadas.

Nuestra experiencia

Nuestra Thelma pesó 2kg 700 al nacer, pasé un embarazo horrible porque, entre muchos otros problemas, el bebé no crecía lo suficiente. También es cierto que de tal palo tal astilla y yo fui todavía más menuda con 2kg 500 (pero a los médicos eso les daba igual). Nuestra niña es menuda y a ella comer no le produce satisfacción alguna. No le gusta masticar, es una verdadera holgazana para comer. Pero mire por donde, querida Education Nationale, tampoco le gustan mucho las golosinas ni los caramelos, cuando decimos que no le gusta comer es que no le gusta y punto. Es por eso que tenemos la sensación que el combate que estamos llevando para alimentarla, acaba usted de frenarlo. Tampoco entendemos por qué la franja horaria reservada al “posible” tentempié es de 8 h 50 a 9 h, justo cuando acaban de entrar, para nosotros eso es un poco temprano. Somos de aquellos que opinan que un tentempié sobre las 10 h de la mañana no hará que nadie se vuelva obeso así de golpe. Porque, ¿qué es una mala costumbre? Lo que puede ser una mala costumbre para ustedes, quizá no lo sea para mí. Cada uno controla y administra su organismo como lo siente, ¿no? Yo misma soy de las que le encanta picar entre comidas y sé que incluso me iría mejor hacer varias comidas pequeñas que regirme por lo de “3 comidas al día”, pico entre comidas y no soy obesa, visto una 36. Como mi hija, fui una niña difícil para comer y cabezota y sé muy bien, por experiencia propia, que cuando un niño dice no es no y que la historia de sacar el mismo plato para cenar (ir a pensar, cambiar de plato o de cubiertos, contarle historias, hacer el avión -cojan la opción que más les guste) no funciona con todos los pequeños.

A Thelma le encanta tomar el biberón cuando se levanta (sí, aún prefiere el bibe a una taza) y no quiere comer. Ni siquiera media hora más tarde. Tiene que pasar mucho rato para que se decida a coger algo.

Y esos niños a quienes no les gusta comer

Cuando un niño es tiquismiquis y dice que no le gusta nada, que no quiere comer, pues sabe qué, querida Education Nationale, que las normas, las reglas y no-sé-qué nos las pasamos por el forro y si nuestra niña nos pide una galleta de chocolate pues se la damos, con mucho gusto y da igual la hora del día que sea. Porque nosotros, padres, lo que queremos es que nuestra hija coma, algo, lo que sea pero que coma!

Pero bueno, como mamá aplicada que soy, voy a continuar instalándola yo misma a las 8 h 50 en la mesita reservada para aquellos que llevan algo de “tentempié” y le voy a decir que coma algo de lo que le he preparado. Y por la noche, como mamá preocupada que soy, seguiré abriendo la cajita para contar las galletas que se ha comido (o no) y si ha dado algún mordisco a la rebanada de pan (o no). Los días que la dejo antes, en el periscolar, pediré amablemente a las responsables, con carita de caridad, estén por favor pendientes de que la niña se siente en la mesa para comer. Voy a pasar por una obsesa (que no obesa) del tentempié pero me da igual.

O sea que… si el recreo-tentempié sobre las 10 h pudiera volver, estaríamos encantados!

Me están empezando a entrar ganas de abrir en el blog una sección Educación porque creo que la escuela me va a dar mucho juego!
¿Cuáles son vuestras experiencias? ¿Cómo está organizado en España y en otros países?
Bilingüismo

Niños, bilingüismo y modales

El bilingüismo no quita nada a los modales. El bilingüismo en los niños va de la mano del respeto hacia los demás. Un niño bilingüe no es ni más ni menos educado y/o respetuoso que un niño monolingüe. Y sus familias, tampoco.

niños bilingüisme y modales

En otras ocasiones ya hemos visto los diferentes métodos utilizados por las familias que crían a niños en un entorno bilingüe, trilingüe, multilingüe. Cada familia escoge el método que más le conviene. Y sin lugar a dudas, ese es el método que mejor les irá. Lo que quiero decir es que cada familia debe hacerlo como mejor le parezca, tienen que sentirse a gusto y cómodos con su elección. Si digo « tienen » y utilizo el plural es porque se trata de una historia de familia, de un asunto a discutir entre todos puesto que las opiniones y las actitudes de todos los miembros de la familia cuentan. Además, cada situación es única y cada caso distinto. Recordemos, antes de avanzar en el artículo, cuáles son los métodos más utilizados para este tipo de adquisición (para un niño que crece en un entorno y en una familia bilingüe se habla de adquisición y no de aprendizaje) de una segunda o tercera lengua en el ámbito doméstico :

El método de una persona, una lengua (más conocido bajo el acrónimo inglés OPOL –one person one language);
El método de un lugar, una lengua;
El método en el que la lengua minoritaria se habla exclusivamente en casa;
El método que asocia una lengua a una actividad.

Con PrincesaThelma, usamos el método OPOL y también un poco de una actividad, una lengua para la adquisición de la lengua castellana que, de momento, ella relaciona con los momentos de juego con mamá, a los libros, a la música y a los dibujos animados.

Si hoy quiero hablar de la relación que mantienen el bilingüismo y los modales es porque en muchas ocasiones, la gente se interroga sobre el hecho (sobre todo cuando las familias usan el método OPOL) de si se es educado o no cuando hablamos una lengua extranjera delante de terceras personas que no la entienden. Y justamente, en el Podcast sobre las familias trilingües, una oyente reaccionó a este factor.

Los modales y lo que se llama « ser educado o no » son para mí muy importantes. Así me lo enseñaron. Incluso, si mando un SMS y la gente no me contesta, casi me parece de mala educación, pienso que siempre hay que encontrar tiempo para los pequeños detalles. Eso, simplemente para deciros que sí cuido de los modales, de la educación, de las pequeñas atenciones. Sin embargo, no considero, por ejemplo, que tratar de usted a una persona muestre que soy más educada. Se puede tutear (si así es nuestra costumbre) tratando a la persona con mucho respeto. Pero eso, sea seguramente porque soy española. Porque la educación y los modales tienen huellas y características culturales muy propias a cada país, a cada cultura. Y ese es un punto que no se puede nunca olvidar, nunca nunca. Y es que el bilingüismo está íntimamente relacionado con los orígenes culturales de los hablantes.

Por eso pienso que hablar, siempre, la lengua materna a sus hijos no es ninguna muestra de mala educación. De momento, no hemos tenido problema alguno. Y sé que muchas más familias están en nuestra misma situación. Fue de manera natural que, cuando mi hija estaba en mi vientre, le hablé todo el rato en mi lengua, convirtiéndose así en la suya. Nunca he tenido ningún problema, cualquiera que sea el contexto y las personas presentes. Quizá deba sentirme agradecida por las personas que me rodean, no lo sé, pero tengo la sensación de que todo el mundo ha entendido muy bien nuestra forma de actuar.

¿Cómo lo hacemos para hablar nuestra lengua materna y ser educadas?

Sin muchos esfuerzos, la verdad. Somos naturales. Cuando soy yo la que le hablo a ella, luego añado en francés « acabo de decirle que… » y hago la traducción, mirando a las otras personas. Y eso funciona, así de simple. Imagino que esta es una prueba tangible y sonora (si así lo puedo decir) de nuestros modales y nuestra “buena” educación. Cuando es PrincesaThelma quien se dirige a mí, siempre lo hace en catalán aunque haya francófonos presentes. Lo que suelo hacer es decir en francés “ah sí, ella quiere/dice/hace” o una frase de este tipo mirando siempre a la gente, lo que hace oficio de traducción. Si su padre está presente hay menos problemas aún puesto que nuestra pequeña “traductora” hace todo el trabajo: me habla a mí, me dice lo que quiere y enseguida se dirige a su padre y le dice lo mismo en francés. ¡Y así, todo el mundo lo entiende!

Si actuamos así es porque en el (nuestro) caso de bilingüismo precoz simultáneo siempre hay una (o varias) lenguas minoritarias. Mi lengua materna es una lengua minoritaria en Francia, en nuestro entorno. Es por ello que debo intensificar los esfuerzos y hacer que la adquisición de la(s) lengua(s) se haga de manera natural y alegre.

 ¿Cuáles son vuestras experiencias? ¿Cómo gestionáis este asunto de modales y bilingüismo? ¿Creéis que hay que hablar, obligatoriamente, la lengua común de las personas presentes?
Bilingüismo

Familias trilingües: el Podcast

El viernes por la tarde tuve la oportunidad de participar en una charla muy interesante sobre familias trilingües organizada por Laura Mascaró.

Laura es la creadora de una serie de podcasts que va publicando semana tras semana en su canal de Youtube. Ella es jurista, escritora, formadora y madre unschooler. Es también la autora de TarkusKids.com y DesescolarizaciónInterior.com. Fundadora de la Plataforma por la Libertad Educativa, Consejera para España de la Libertarian International Organization y miembro del Instituto Juan de Mariana. Una madre y profesional muy activa en temas relacionados con la infancia.

Para este episodio, Laura decidió abordar el tema del trilingüismo:

¿Cómo pueden los niños pequeños aprender varios idiomas a la vez y qué podemos hacer para ayudarles?

En la mesa, también participó Arantxa Colom, abogada afincada en Barcelona, madre de dos hijos de padre italiano que, además, están aprendiendo inglés.

Para escuchar integralmente el podcast:

En casi una hora de charla nos dio tiempo a tocar muchos puntos:

¿Cómo manejan los niños los diferentes idiomas?
¿Qué método usamos para “distinguir” las lenguas, la técnica de una lengua una persona (One Person One Language) o no?
⇒ ¿Cuándo hay más gente presente, seguimos hablando nuestra lengua materna a nuestros hijos?
⇒ ¿Los pequeños mezclan los idiomas? Si así es, ¿corregimos o no?
⇒ Diferencias entre adquisición y aprendizaje…
⇒ ¿Quién les enseña a leer y a escribir en esas lenguas maternas que a veces son minoritarias?
⇒ 

¡Y como siempre, no dudéis en compartir vuestras experiencias!

Cuando hablo de bi(tri)lingüismo, siempre me gusta acabar recordando que una lengua es mucho más que una simple herramienta de comunicación, una lengua es un todo: es cultura, es sentimientos, es viajes, es vida... Por que nadie transmitirá mejor que un/a padre/madre la lengua materna a sus hijos y estemos ahí donde estemos, esa transmisión es una riqueza incalculable, un tesoro infinito, el mejor de los legados!

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Para más información sobre los trabajos de Laura Mascaró podéis consultar su Web

Aprendizaje

Progresos de una pequeña bilingüe (y algunas herramientas)

 

niños bilingües

 

Renacuaja, sonriente y jovial, un poco cabezota, curiosa, le encanta hacer piruetas y dar vueltas como una mariposilla revoltosa y sobre todo, repite, repite, lo repite todo como un lorito! A dos días de sus 19 meses, nuestra Princesita resulta ser una gran comunicadora. Nada de excepcional, Princesita es como las otras princesitas y nosotros somos padres como los otros padres.

Pero silenciosamente y de reojo, la observamos evolucionar lingüísticamente. Mi mirada y la de ChériGuiri se cruzan a veces queriendo mostrar la sorpresa e interrogándonos sobre las razones por las cuales en un momento dado elige hablar en una lengua y no en la otra. Sé muy bien que los niños son niños y que no tengo delante de mi una máquina pero, a menudo, me encantaría poder descodificarla como si de un artefacto se tratara. Me gustaría tanto inmiscuirme en el cerebro de esta niñita y comprender el funcionamiento del mecanismo lingüístico. Desde que vivimos esta aventura del bi-trilingüismo, tengo la impresión de que la Princesita se ha convertido en una caja de sopresas:

– A veces, durante semanas designa algo en francés y tres semanas después cambia y lo dice en catalán…
– ¿Por qué tiene tan inculcado su “au revoir” hasta tal punto de no decir nunca “adéu”?
– ¿Por qué siempre es “aigua” y nunca “de l’eau”?
– ¿Por qué decide poner un acento y no el otro en palabras casi-homófonas como “ma”/”main” – “maman”/”mamà” – “caca” – “bebé” – … ?
– ¿Por qué ahora el “pié”, seguramente del francés “pied” parece que sea del español “pie” y no del catalán “peu”?
– ¿y por qué, por qué, por qué?

Me encanta tomar nota “mentalmente” de sus costumbres y progresos lingüísticos. Y aunque sepa muy bien que no tengo ningún poder de decisión sobre ello, sigo teniendo algo de miedo de que mis lenguas maternas se vean relegadas a un segundo plano. Voy a intentar que no sea así.

Métodos y herramientas

De momento utilizo los mismos métodos de los que hablé hace algunos meses (dando prioridad al método OPOL). Por ahora, no le gusta nada quedarse delante de la tele pero a veces intento ponerle algún DVD de la serie de la gallinita Koki que, dicho sea de paso, es una gallinita que habla un idioma universal “koki-ko ko-ko-ki-koko” (o sea que no sé por qué el DVD me da a elegir entre catalán o castellano, es un poco surrealista). ¡Se trata de una gallinita muy conectada y moderna, os lo aseguro, incluso tiene un Google + y una página Facebook! También me gusta ponerle la muy lograda serie de los Baby Einstein…pero vamos, de momento esta técnica no tiene mucho éxito, a los cinco minutos ya está harta de tele y se pone a bailar!

En cualquier caso, voy a continuar, de vez en cuando, a informaros de las aventuras de la Princesita bi-trilingüe y sus amigos profes de lenguas, es decir, sus peluches, sus doudous, los libros (una super tienda online en Francia es Linguatoys), las canciones… !