Viajes

La Pangea, centro de la Tierra -en Valence (Francia)

La pangée centre de la terrela pangée à valence

Ya hace de eso algunos días pero, desde entonces, no había tenido tiempo para compartir con vosotros esos bonitos momentos de relax y desconexión que pasamos en casa de unos amigos. Nos fuimos en coche (me gusta el coche, de cada vez más, sobre todo desde que los aviones no hacen más que ponerme trabas -ya os lo contaré) para visitar estos amigos que viven lejos. Yo tengo muchos amigos que viven lejos (muchos quiere decir casi todos, os lo expliqué ya aquí) pero ChériGuiri los tiene casi todos más cerca. Pero este es un buen amigo, uno de “toda la vida”, uno al que quiere mucho. ChériGuiri es el padrino de su hijita, “el amigo de toda la vida” fue el testigo de nuestra boda.

Y como una de las ventajas de ser freelance es que puedo organizarme como puedo, pues nos fuimos un sábado por la mañana, antes incluso de amanecer y volvimos un lunes por la noche. El martes era dia festivo pero yo trabajé. Total libertad, me encanta.

Mi marido tenía muchas ganas de compartir unos momentos con esa pareja de amigos, yo también. Los aprecio, son gente sencilla, con humor. Con ellos,todo es fácil. Fue también una alegría ver a los pequeñajos juntos. Realmente, sólo habían visto a la Princesita cuando era muy bebé. (Y es que cuando ellos suben a la Bretaña, nosotros tenemos tendencia a bajar a Menorca! Ah! Esas cosas que tiene la vida moderna y las familias repartidas por ahí…) O sea que esta vez fue diferente: 11 años, 8 años, casi 4 años y 18 meses! ¡Nos encantó verlos juntos!

La Pangée à Valence

Panagea

Tuvimos tiempo para reirnos, para compartir buenos momentos en la mesa, comiendo, tiempo también para contemplar la lluvia y reirnos con el chiste ese de que “no sólo llueve en la Bretaña”. Por eso, cuando tuvimos un paréntesis de lluvia, salimos a pasear y a visitar el centro del mundo. ¡Sí, oui, yes! Fuimos al centro de La Pangea, ese supercontinente que agrupaba la mayor parte de las tierras emergidas del planeta, el continente único de hace más de 240 millones de años (no soy buena en mates, ya os lo dije, pero eso es un montón de tiempo!). Parece ser, pues, que el centro de ese continente único se encuentra en el municipio francés de Baume-Cornillane, en la planície de Valence, en el departamento de la Drôme. Es increíble saberse en el lugar del origen geológico de nuestro planeta. Subimos por un camino que se abrió para turistas y visitantes en 2008.

¡Y ahora ya puedo decir que como Julio Verne, también he estado en el centro de la tierra…!

Plaine de Valence, pangée

paisajes Pangea

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Viajes

Érase une vez en Eslovenia

Eslovenia

Eslovenia

Sumergirse en los archivos ya un poco viejos. Y esos ficheros, ordenados por fechas, para que nos recuerden, así sutilmente, que el tiempo pasa. Rápido, demasiado rápido. Imposible que el corazón no se encoja. Ayer, me sorprendí hurgando en esos documentos un poco olvidados.Como si tuviera ganas de partir y desconectar, seguramente a causa del cansancio, o la noche que cayó demasiado rápido y el trabajo que no se acababa…Y me quedé maravillada, otra vez, ante todos esos clichés. Esos viajes que siempre se quedarán ahí, que forman parte de mi vida. De mi vida de antes de ser mamá, de mi vida un poco nómada, de mi vida de joven soltera experta en mudanzas.

Eslovenia by nightEslovenia por la noche

Un fin de semana en Eslovenia, un dulce paréntesis, quisimos escapar de nuestra rutina de expats en Bruselas para perdernos en esos magníficos y desconocidos paisajes de un pequeño país entre en Mediterráneo y los Alpes, tierra de contrastes. Verdes colinas y una bruma matinal que nos hacía brincar y alegrarnos como críos. Un país joven, independiente desde 1191 y de una belleza extrema.

Unas callejuelas preciosas y un magnífico casco antiguo en Ljubljana, pequeña capital que tiene todo de una grande y que, al mismo tiempo, ha sabido conservar todo su encanto y su aspecto pintoresco. Jóvenes felices paseándose, como vigilados por los Alpes en trasfondo y el castillo que se erige en lo alto del río Ljublianica. Y visitar también otras pequeñas ciudades como Cerkno o Trebija, ¡un city-trip inolvidable, un destino recomendable!

Y siempre esa magia de los recuerdos que toman el vuelo como bonitas mariposas…

¡Y si hay otros “Érase una vez…” ?

EsloveniaEslovenia

Menorca

Ciutadella et Mahón: bonitas ciudades mediterráneas

18Utilizo a menudo el blanco y el azul para evocar Menorca pero, en realidad, los dos pueblos más grandes de la isla pueden presumir de otros bellos colores, un poco a imagen de algunas ciudades italianas.

Los dos pueblos más grandes de Menorca son Maó-Mahón al este de la isla y Ciutadella en la punta más occidental. Dos ciudades de más o menos 25 000 habitantes cada una, dos ciudades diferentes.

Ciutadella fue la capital de Menorca hasta mediados del siglo XVIII cuando Sir Richard Kane (gobernador británico de Menorca durante la dominación inglesa de la isla) dio la capital a Mahón. Es una ciudad eclesiástica y aristócrata, con su catedral y sede del obispado de Menorca desde 1795. En Ciutadella hay muchos y sontuosos palacetes y otras casas señoriales.

Mahón cuenta con el puerto natural más grande del Mediterráneo. Una bonita ciudad que, además y según algunas voces, daría nombre a la tan conocida salsa mahonesa. Parece ser que el duque de Richelieu, que en 1756 se hizo con la isla (periodo de dominación francesa) arrébatandola a los ingleses, habría tomado esta exquisita y sencilla salsa. También dicen que quizá fue una cortesana “mahonesa” qui le dio a probar esta salsa…

Sea como sea, yo siempre estoy encantada de decir que esta salsa es menorquina! Verdadero o falso, que más da!

Aprovechemos mejor para hacer un agradable paseo visual !

Maó – Mahón

Maó - Mahón en la isla de MenorcaMaó - Mahón en la isla de MenorcaMaó - Mahón en la isla de MenorcaMaó - Mahón en la isla de MenorcaMaó - Mahón en la isla de Menorca

 

Ciutadella

Ciutadella en MenorcaCiutadella en MenorcaCiutadella en MenorcaCiutadella en MenorcaCiutadella en MenorcaCiutadella en Menorca

Lifestyle

Dijimos que sí

Dijimos que sí es la frase que escribimos en la postal que mandamos a familia y amigos después de nuestra boda para darles las gracias por haberse acordado de nosotros. De eso ya hace tres años. Tres años de una boda llena de bonitos recuerdos!

Fue en enero de 2011 cuando empezamos a hablar de boda. El día elegido fue el sábado 13 de agosto (¡eso del 13 nos da igual!). Seis meses de preparativos. Porque a nosotros no nos gustan las bodas que se preparan con dos años de antelación, no va con nosotros. Quisimos una boda delicada y bonita pero más bien íntima. Soñábamos con casarnos en Menorca, sí, el mes de agosto, cuando hace más calor (¡pero eso nos daba, también, igual!), además poca gente se casa aquí en agosto, o sea que menos problemas con las fechas. Hacer una boda más convencional e invitar un centenar de personas habría sido demasiado complicado. La distancia y el viaje (temas recurrentes en este blog) se habrían convertido en un problema para algunos y como no queríamos que la lista de invitados se hiciera en función de las “posibilidades económicas”, decidimos que lo mejor sería hacer una boda en petit comité: padres, un testigo por parte de cada uno con sus parejas, hermanos y hermanas, y como soy hija única, la lista quedó en 12 personas, nosotros incluidos. Como los 12 apóstoles, excepto que fue una boda civil.

Todos los preparativos los hicimos a distancia! Evidentemente, tuvimos que pasar por el apreciado apartado del consulado y tuvimos que hacer cuarenta mil papeles. Mis padres, los únicos que residen todo el año en Menorca nos ayudaron muchisimo y yo hice un viaje en solitario de 4 días el mes de mayo para ultimar algunos detalles. También fui sola a comprar mi vestido de novia. Quería un vestido de novia pero corto. Como hacía poco tiempo que vivía en Nantes aun no tenía muchas amigas. El novio también quería vestir bien pero “cool”, sin corbata. Muy al estilo de ChériGuiri.

Las alianzas las compramos en Menorca. Me ocupé de ello durante mi viaje del mes de mayo. Fue divertido explicar a la dependienta de la joyería que el novio no venía conmigo. Muy amable, me dijo que podía sacar fotos e incluso escanear las alianzas… y así fue como las elegimos! A principios de agosto, cuando llegamos, volvimos para ajustarlas. Y una vez más nos reimos. Como no queríamos gravar ni nuestros nombres ni la fecha sino que preferíamos poner una frase, ChériGuiri, tan irónico él, dijo a la dependienta que “así podré reutilizarla en caso de necesidad!”

Antes de la boda y saliendo de casa, nos esperaba una grata y bonita sorpresa. Puesto que la calle estaba cerrada a la circulación por motivos diversos, el grupo de danzas folklóricas al que pertenezco nos estaba esperando para ofrecernos un bonito baile! Fue un momento muy emotivo ya que fue en un festival internacional de danza donde nos habíamos conocido y enamorado.

Después cogimos un 4×4 para dirigirnos a uno de los lugares más lindos de la isla, el faro de Cavalleria donde hicimos una muy bella sesión de fotos de la mano de D. Rotger, que a parte de fotógrafo también es mi tío.

Y, por fin, llegamos al lugar de nuestra boda. En un marco bucólico al este de la isla de Menorca, muy cerca de la puerta que simboliza la entrada del primer sol de España. Nos dijimos que sí en los jardines de un hotel rural, una antigua casa señorial transformada en hotel restaurante, con el mar de fondo.

Guardamos un magnífico recuerdo de esta bonita boda, una boda totalemente ajena al estrés, una boda completamente relax !

boda

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mariage a minorque

mariage a minorqueboda en menorca

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Menorca

Interiores de una casa tradicional en Menorca

Es una casa tradicional. Una casa familiar. Varias generaciones han vivido aquí, en esta casa se respira la felicidad. En esta casa ha habido nacimientos pero también fallecimientos. Hermanos y hermanas, padres y abuelos, bisabuelos, nietos. La familia se reunía aquí. Se sigue reuniendo aquí.

Esta casa tradicional con paredes de piedra se ha adaptado a las necesidades de cada familia de cada generación haciendo las obras necesarias.

Vigas a la vista. Dejar todo aparente, dejar que la casa hable por ella misma.

Una casa de pueblo. Tres pisos llenos de recuerdos. Paredes de color blanco, paredes de color piedra. Mosaicos hidráulicos en la planta baja y parquet en las dos plantas. Los elementos de decoración son, mayormente, objetos típicos de la isla. Poner un pie en esta casa es saber que estás en Menorca.

Esta casa es mi oficina de verano.

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